Madrid A sus 80 años sigue presentándose en teatros de todo el mundo, planea nuevos espectáculos y enseña a los más jóvenes su arte. Para fortuna de su público compuesto por tres generaciones el famoso mimo francés Marcel Marceau es un "cabeza dura".
Considerado como el maestro de la pantomima, asegura que mientras su mente funcione y su cuerpo le responda, no alzará su mano en señal de despedida.
El maestro sabe perfectamente que sus más de 50 años de carrera lo han convertido en todo un hito Bip es su más famoso personaje (vea recuadro).
Viva entrevistó al francés en junio, cuando viajó a la capital española de Madrid para presentarse con los siete mimos de su compañía en el Nuevo Teatro Alcalá de esa ciudad.
En la tierra de Cervantes, el mimo inició la gira internacional de su último trabajo: Cuentos fantásticos tres pantomimas basadas en cuentos italianos y leyendas orientales por el cual recibió muy buenas críticas en su estreno del año pasado, en París, Francia.
Pronunciar su nombre es sinónimo del mejor mimo del mundo ¿se ve así mismo como un mito?
En una ocasión un Ministro de Cultura de Francia vino a verme luego de una presentación y me dijo: "Es usted un dios". Y yo le respondí: "Por desgracia solamente soy un mortal". Sé que soy un mito viviente, pero es así porque lo que yo creé nunca lo había hecho nadie antes.
¿Cómo vive su arte?
El mimo es un arte de metamorfosis: hombre-animal, animal-hombre, ángel-demonio, demonio-ángel (...), para mí el mimo es un poco el peso del alma, un arte surrealista.
¿Cuál ha sido el mejor momento de su carrera?
Mi mejor momento fue cuando tenía entre 30 y 50 años. A esas edades uno está en su plenitud.
¿Y su mayor legado?
La Escuela Internacional de Mimodrama de París, que fundé en los años 70, es mi gran legado.
"Debido a ella tengo a muy buenos mimos de todas partes del mundo y ellos continuarán con mi trabajo".
¿La continuidad es su gran preocupación?
La evolución del hombre viene de la continuidad y por eso es importante mi trabajo en la escuela porque en ella hay evolución constante.
¿Cómo es la química con los mimos jóvenes de su compañía?
Mi compañía es muy buena. Todos son alumnos de mi escuela y he escogido a los mejores para mis presentaciones. Para mí, ellos son fantásticos porque pueden hacerlo todo: acrobacias, combates con bastones, ¡todo!, y en mis mimodramas esa versatilidad es muy importante.
Un arte surrealista
Los cuentos fantásticos es el nombre de su nuevo trabajo ¿por qué tiene su mirada puesta en los cuentos, en la fantasía...?
¿Qué es lo fantástico? Lo fantástico da miedo, de lo contrario no sería fantástico. Todo mi arte es surreal porque todos combatimos contra fantasmas y uno los ve, aunque no existan. Por esa razón Los cuentos fantásticos son muy importantes porque tienen un lado irreal, como todos los cuentos.
¿Este será su último trabajo o tiene otro en mente?
Estoy pensando en crear un nuevo espectáculo: Combate con el ángel , pero todavía es solo una idea.
En sus presentaciones nunca falta Bip ¿cómo ha evolucionado ese personaje que creó en 1947?
Bip es más profundo. Después de la II Guerra Mundial, él cazaba mariposas, luego abordó muchos otros temas, como la vida y la muerte.
Estos tiempos tan convulsos ¿influyen en la selección de los mimodramas para su espectáculo?
Tengo una pantomima de Bip que se llama Las manos , con una mano del bien (la izquierda) y la otra del mal (la derecha) y tiene vigencia en mi espectáculo porque el mundo no deja de sufrir por las guerras.
¿Se protesta con igual fuerza en silencio?, ¿son peligrosas las palabras?
La palabra es muy importante para mí y es perfecta para el teatro, Shakespeare era un maestro de la palabra. En la Grecia antigua los mimodramas incluían palabra, pero perdimos la gramática de esos mimodramas y solo ha quedado la técnica.
Sin despedidas
¿Cómo es Marceau sin maquillaje, ni vestuario?
Muy tranquilo, me encanta pintar, tengo entre 700 y 1.000 pinturas, nadie lo sabe, pero algún día las conocerán y serán famosas.
Se mantiene en buena forma, se nota que el mimo es un ejercicio excelente.
Sí lo es, yo siempre me mantengo activo y, sobre todo, amo mi arte.
¿Lo rejuvenecen los aplausos?
Claro, nunca olvido una función en Alemania cuando me llamaron 60 veces al escenario antes de despedirme. Eso fue después de la guerra con Hitler, en un momento muy crucial para el mundo.
¿Le quedan fuerzas para seguir?
Hasta que no sufra de Alzheimer seguiré teniendo ideas, todavía tengo un alma joven y divido mi tiempo entre el trabajo con la compañía y los cursos en mi escuela, donde doy clases.
¿Entonces no piensa en el adiós?
No, existe una frase que me gusta repetir: "Es mejor morir de pie que vivir de rodillas"... Y yo moriré de pie.