Sydney, Australia. Más de 1.500 personas fueron evacuadas de sus hogares en cinco pueblos costeros al sur de Sydney ante la amenaza de un imponente frente de incendio avivado por los vientos.
La movilización se produjo horas después que intensas lluvias cayeron sobre otros focos de fuego al norte y oeste de la ciudad de 4 millones de habitantes, suscitando esperanzas de que los bomberos puedan poner fin a la crisis desencadenada hace 15 días.
Pero la lluvia no cayó sobre la llamas que consumen la zona de Shoalhaven, a 200 kilómetros al sur de Sydney. En algunos sitios se elevaban columnas de humo paralelas a las playas y el cielo se saturaba de espesas nubes negras.
Se ordenó evacuar los pueblos de Cudmirrah, Berrara, Lake Conjola, Conjola Park y Fisherman's Paradise cuando las elevadas temperaturas y los fuertes vientos acercaron las llamas a un kilómetro de las viviendas.
Los vientos dificultaron el lanzamiento de agua desde el aire. Las autoridades atribuyeron a ráfagas de hasta 75 kilómetros por hora la caída de una avioneta de bomberos. El pequeño monomotor a hélice se estrelló poco después de despegar pero el piloto resultó ileso.
El lunes temprano, los bomberos al límite del agotamiento saludaron alborozados la lluvia que les ayudó a combatir otros focos de fuego. En total, más de 100 incendios han ardido descontrolados en Nueva Gales del Sur, el estado más poblado de Australia, desde el 24 de diciembre.
Cayeron hasta 4 centímetros de lluvia principalmente en el parque nacional Blue Mountains, a 80 kilómetros al oeste de Sydney.
"Esta lluvia es un regalo de Dios", se entusiasmó Joff Meder, un bombero que viajó cientos de kilómetros desde el estado de Australia del Sur para contribuir a la lucha.
Hasta 20.000 hombres y mujeres, muchos de ellos voluntarios honorarios, han combatido las llamas.
"La lluvia trajo considerable alivio al esfuerzo", dijo el jefe de bomberos Phil Koperberg.
Los incendios, muchos de los cuales fueron provocados deliberadamente, han destruido 170 viviendas y han obligado a millares a evacuar sus hogares. La policía arrestó a 24 personas, muchos de ellos niños y adolescentes, a quienes se acusó de iniciar incendios.
Edición periodística: Adriana Quirós Robinson, Editora nacion.com Fuente: agencias.