
MADRID (AFP) - Los equipos de socorro proseguían este lunes la búsqueda de los dos ciudadanos de nacionalidad ecuatoriana atrapados entre los escombros del aparcamiento de la terminal 4 del aeropuerto de Madrid donde tuvo lugar, el sábado, un violento atentado reivindicado por ETA.
La esperanza de encontrar vivos a los dos supervivientes se redujo considerablemente el lunes, si bien el trabajo de los bomberos se podría prolongar todavía durante toda esta semana.
Dos perros especializados no detectaron el domingo ninguna señal de vida entre los escombros, cuya cuantía -unos 30.000 metros cúbicos, según algunos expertos- complica ulteriormente la búsqueda de ambos hombres.
Los equipos de rescate estaban el lunes más cerca de los restos de la furgoneta robada a un joven vasco, al que la organización separatista mantuvo secuestrado, utilizada para la detonación tras haber sido cargada con entre 500 y 800 kilos de explosivo, informaron los medios españoles.
No había, sin embargo, ningún rastro de Diego Armando Estacio, 19 años, ni de Carlos Alonso Palate, 35 años, los dos ecuatorianos desaparecidos tras el atentado.
Ambos habían llegado el sábado de mañana al aparcamiento de la terminal 4 de Madrid-Barajas, de reciente construcción, para esperar a unos allegados. Descansaban en el interior de sus vehículos cuando la furgoneta estalló.
"A ver qué es lo que pasa, puede ser que los encuentren vivos, pero estamos desesperados", declaró el domingo a la prensa Winston Estacio, el padre de uno de los desaparecidos, que vive en España desde hace cinco años.
Se espera que un hermano de Carlos Alonso Palate, localizado por la embajada de España en Ecuador, llegue el lunes a Madrid desde Quito.
Mientras tanto, el gobierno ecuatoriano anunció que daba a sus dos compatriotas por muertos. Para Madrid todavía sólo están "desaparecidos".
Los equipos de rescate, que sólo interrumpieron su trabajo en la noche de Fin de Año para escuchar las 12 campanadas que marcaron el inicio de 2007, no brindaron por respeto a los dos víctimas.
De cumplirse los malos presagios, los dos ecuatorianos pasarían a ser las primeras víctimas mortales de la organización separatista armada vasca ETA desde mayo de 2003.
Las muertes acentuarían además la presión sobre el gobierno socialista de José Luis Rodríguez Zapatero, quien el sábado "suspendió" el proceso de paz iniciado tras el anuncio de ETA de un "alto el fuego permanente" el 22 de marzo de 2006.
En cuanto a las reacciones políticas, el líder de la oposición conservadora, Mariano Rajoy (PP, derecha), exigió al Ejecutivo que "rompa con ETA".
Según fuentes independentistas consultadas por la AFP, la organización separatista "no tenía intención de matar", sino que tan sólo quería "llamar la atención" sobre el bloqueo del proceso de paz.
Entre las manifestaciones de la población española que tuvieron lugar el domingo, unas para protestar contra el atentado y otras contra la política antiterrorista del gobierno, hubo una importante movilización de la comunidad ecuatoriana, la más importante entre las latinoamericanas en el país, con más de 500.000 residentes oficiales.
© 2007 AFP