Por Elena Irazu
Miami (EEUU), 26 mar (EFE).- Durante la primera semana de guerra contra Irak, en la que han muerto más de 650 personas entre militares y civiles, las fuerzas aliadas no han encontrado armas biológicas y nucleares en ese país, ni han capturado a Sadam Husein.
Sin embargo, el comandante de las fuerzas aliadas, Tommy Franks, dijo que era "muy temprano para esperar que ya hubiéramos podido encontrar estas armas" que el presidente estadounidense, George W. Bush, asegura están en manos del régimen iraquí.
Además, según algunos especialistas las armas nucleares y biológicas podrían estar bajo el control de fuerzas de elite en la ciudad de Bagdad, a la que todavía no han llegado las fuerzas aliadas.
Por otra parte, este miércoles, las fuerzas de la coalición encontraron 3.000 trajes y máscaras antigases cerca de Bagdad, en la ciudad de Nasiriya, lo que los hace presumir que las tropas iraquíes pueden estar planeando usar este tipo de armas.
Desde el pasado 20 de marzo, cuando Estados Unidos y el Reino Unido lanzaron su esperado ataque militar contra Irak, más de 500 soldados iraquíes y por lo menos 44 militares estadounidenses y británicos han perdido la vida.
De los 45 soldados aliados muertos, 24 son británicos y 21 estadounidenses. De los ingleses sólo dos murieron en combate, mientras que el resto perdieron la vida en distintos accidentes.
Esta cifra ya iguala a los que murieron en 1991 durante la primera guerra del Golfo Pérsico, cuando además perdieron la vida 148 soldados estadounidenses.
Dentro del grupo de militares de EEUU muertos figuran dos hispanos. El guatemalteco José Gutiérrez fue el primer hombre que murió en la guerra y más adelante perdió la vida el mexicano José Angel Garibay.
Por otra parte, por lo menos 7 soldados de EEUU, entre ellos una panameña, han sido hechos prisioneros de guerra por los iraquíes.
Mientras, las tropas estadounidenses y británicas han tomado más de 3.500 prisioneros de guerra, pero "miles más huyen en desbandada", según el secretario de Defensa de EEUU, Donald Rumsfeld.
Según las informaciones provenientes de Irak, unos cien civiles han perdido la vida en distintos ataques, sobre todo en la capital.
Este miércoles durante un bombardeo en Bagdad al menos 15 personas murieron al caer dos misiles en un área residencial, en el que parece ser el primer accidente en el que pierden la vida un número sustancial de civiles.
Además, después de siete días de guerra han muerto dos periodistas, dos se encuentran desaparecidos desde hace cinco días y otros dos han sido arrestados por las autoridades iraquíes.
El reportero británico de la televisión ITN Ferry Lloyd y el camarógrafo australiano de la televisora ABC Paul Moran perdieron la vida el pasado 22 de marzo.
En cuanto al avance de las fuerzas aliadas en territorio iraquí, hasta el séptimo día de la Operación Libertad Iraquí sólo se ha confirmado oficialmente la toma del puerto Um Qasr, en el sur del país.
Las fuerzas aliadas siguen luchando contra las iraquíes que todavía se resisten al sur de Irak, en donde se encuentra la ciudad de Basora, la segunda en importancia del país.
Basora sigue asediada por las fuerzas británicas que no logran controlarla por completo por la oposición de focos de resistencia leales al presidente Sadam Husein.
En su camino de sur a norte hacia Bagdad, las tropas aliadas además se enfrentaron este miércoles a las iraquíes en la ciudad de Najef -150 kilómetros al sur de la capital-, donde, según las autoridades estadounidenses, las fuerzas iraquíes sufrieron 300 bajas.
Durante siete días consecutivos, la capital iraquí, Bagdad, ha amanecido bajo el estruendo y el humo de intensos bombardeos de las fuerzas aliadas.
En cuanto a la ayuda humanitaria, las tropas aliadas comenzaron ya la distribución de alimentos, agua y medicinas tras lograr el control del único puerto iraquí, Um Qasr, y limpiar de minas las aguas del mar de Arabia.
El programa Mundial de Alimentos de las Naciones Unidas advirtió que Irak probablemente necesitará la operación humanitaria más grande que se haya realizado en la historia para, una vez terminado el conflicto armado, poder alimentar a los 27 millones de iraquíes.
En relación con el futuro de la guerra, el secretario de Defensa de EEUU ha señalado que puede prolongarse más allá de lo que se pensaba y que "está más cerca del principio que del final".
"La campaña puede ser cada vez más peligrosa en los próximos días y semanas a medida que las fuerzas de la coalición se acerquen a Bagdad", dijo Rumsfeld.
El secretario de Defensa reconoció además que la guerra no será tan corta como la del Golfo Pérsico de 1991 cuando los combates, que dejaron muertos a unos 150.000 iraquíes, cesaron al cabo de 100 horas.
El presidente de EEUU también reconoció este miércoles que "la guerra va bien pero está lejos de terminarse". EFE
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