
CANNES, Francia (AFP) - El director norteamericano Michael Moore presentó este sábado en Cannes, fuera de concurso, su nuevo y esperado documental "Sicko", una denuncia demoledora del sistema sanitario en Estados Unidos.
De entrada de juego, el ganador de la Palma de Oro en 2004 con "Farenheit 9/11" deja bien claro que no se interesa por los 50 millones de personas sin seguro médico en Estados Unidos, ni por las 18.000 muertes anuales que se registran por falta de cuidados, según afirma.
En este caso, dice Moore, se trata de denunciar los disfuncionamientos, triquiñuelas y abusos de las compañías, privadas, para pagar lo menos posible a los 250 millones de personas que pagan pólizas.
El cineasta desgrana con buenas dosis de humor casos concretos patéticos, entre ellos un anciano de 79 años que trabaja como trapero para tener cobertura social, y una mujer que no recuperó los cuantiosos gastos provocados por un accidente al no haberlo declarado con antelación.
Las conclusiones no son nada gloriosas para las compañías de seguros, condenadas según Moore a buscar la rentabilidad a toda costa, y tampoco para los políticos norteamericanos, a los que el director reprocha no incluir la cobertura sanitaria universal en sus programas.
El documental aborda la situación en otros países como Canadá, Gran Bretaña y Francia, donde filma sin evitar tópicos. "Si yo fuera de esos países protestaría más que nadie, pero soy norteamericano y la situación de nuestro país es mucho peor", argumenta Moore.
El director se acerca a socorristas del 11-M, héroes nacionales después de los atentados contra las Torres Gemelas, que tiene ahora serios problemas de salud y están mal atendidos por sus seguros.
En un arranque típico de su quehacer, el cineasta lleva a un grupo de estos socorristas hasta la base militar de Guantánamo, pero no consiguen desembarcar. "Quería que los socorristas del 11-M recibieran los cuidados de calidad que el Gobierno dice reservar a los prisioneros de Al Qaida", asegura.
Los tres yates del grupo se encaminan luego a Cuba, donde los pacientes reciben atención médica con unos costos desproporcionados: un inhalador facturado por 120 dólares en Estados Unidos, vale 5 centavos en La Habana, "insulto supremo", dice entre sollozos una de las viajeras.
Michael Moore recalca que su primera intención no era viajar al "país donde un dictador que caía bien ha sido reemplazado por otro que no gusta", sino "al único lugar de Estados Unidos con un servicio de salud gratuito".
Después del pase de prensa, jalonado de carcajadas y aplausos antes de una ovación final, Michael Moore confirmó que ha recibido una carta de la Administración norteamericana pidiéndole explicaciones sobre ese viaje a Cuba, que puede infringir la legislación sobre el embargo que pesa sobre la isla.
Convencido de que "Sicko" supone mas riesgo para él que las anteriores "Bowling for Columbine" y "Fahrenheit 9/11", Moore explicó que el negativo de la película se encuentra en lugar seguro para no poner en peligro el estreno previsto a finales de junio en Estados Unidos.
© 2007 AFP