"Si yo fuera rico...", sueña y canta, por supuesto un hombre pobre. Uno de tantos que, alrededor del mundo, debe hacer equilibrio como un violinista en el tejado para que le alcancen las esperanzas. "Si yo fuera rico...", escribió Sholem Aleijem hace muchísimos años, y alrededor del mundo muchos corean el estribillo. Aquí serán 40 quienes lo canten este fin de semana.
El Grupo Israelita de Teatro (GIT) juntó a farmacéuticos, ingenieros, estudiantes, amas de casa y abogados, ensayó durante siete meses bajo la dirección de muchos y reconocidos profesionales, y ahora está listo para el estreno.
"Es un espectáculo gigantesco tanto en la parte artística como en la de producción. Somos cerca de 80 personas y, aunque muchas no tienen como actividad fundamental el teatro, todos hemos trabajado con un ritmo, una dedicación y una mística absolutamente profesional", expresó Gladys Catania, quien dirigió un elenco que cuenta con actores entre los nueve y los setenta años de edad.
A la par de Catania trabajaron Rolando Trejos, en el vestuario; Jody Steiger, en el diseño de luces; Marvin Araya, en la dirección musical; Pilar Quirós, en la escenografía, y Diego Levinson y Carlos Ovares, en las danzas folclóricas y coreografías. Todos ellos son responsables de una nueva versión de El violinista en el tejado , uno de los musicales más representados del mundo. "No es una veladita. Nos abocamos a trabajar con un texto muy complejo, y con una producción comprometida apostamos a presentar producto artístico. El resultado yo no lo puedo juzgar (...) La última palabra la tiene el público".
La historia se da a principios del siglo XX en un pueblo de la Rusia zarista.
Tevye, lechero y a la vez filósofo del pueblo, y su esposa, Golde, intentan casar a sus cinco hijas, bellísimas, pero muy pobres y, por lo tanto, sin dote.
La pieza describe pequeños acontecimientos de una comunidad: el rabino, el rico carnicero, el librero intelectual, la casamentera, el estudiante revolucionario y el pobre sastre. La tradición como valor positivo ocupa esta primera parte del relato que estalla en pedazos en el segundo acto.
Tevye termina atrapado entre cambios vertiginosos de su vida, su mundo y su manera de pensar.
Pero la convivencia pacífica de las dos comunidades se transforma en una persecución encarnizada. Al mismo tiempo, las hijas se enamoran, la primavera se vuelve verano, la armonía da paso a la inquietud y la violencia.
El otoño abre paso a éxodo final, bajo la nieve, de la comunidad entera expulsada de sus hogares.
"El destierro y el desarraigo no son temas que atañen únicamente a la comunidad judía. Por eso, en la obra hay un mensaje que todos debemos aprender y es que, a pesar del dolor, se impone el deseo y la alegría de vivir", comentó Armando Flasterstein, quien intérpreta a Teyve en el montaje preparado por el GIT.
Véala
Obra: El violinista en el tejado .
Dirección artística: Gladys Catania.
Dirección musical: Marvin Araya.
Actores, cantantes y bailarines: Grupo Israelita de Teatro.
Lugar: Teatro Melico Salazar.
Fecha y hora: Jueves 21 de noviembre, 8 p. m. Domingo 24 de noviembre, 11 a. m. y 5 p. m.
Entradas: los precios oscilan entre los ¢7.000 y los ¢2.000. Un porcentaje del dinero recaudado con la taquilla será donado al Hospital Nacional de Niños.