Nos confesó Chalo Gómez, el detective alajuelense, que a pesar de que este año, durante los días santos, la ley seca se aplicó solo a medias -o más bien a cuartas, el tamaño más recomendado para las llamadas “pachitas”- decidió acogerse a su paz semanatandesca absteniéndose de seguir el ejemplo de la multitud cristiana que se trasladó a los sitios de recogimiento turístico a reflexionar sobre el profundo significado de la más sagrada epopeya de nuestra civilización y así cometió el pecaminoso ejercicio de gozar de una orgía laica que consistió en recorrer sin prisas ni pérdidas de aliento las casi desiertas calles de Alajuela, ajeno al beatífico arrobo místico de los playeros, bailongueros y montañistas que sí sufrieron en carne propia la profundidad del trascendental martirio. Dijo estar avergonzado pero no arrepentido de haber venido a perturbar nuestro sosiego con un misticismo que acusaba ya los repugnantes efectos de una abundosa ingestión etílica.
Empeñado en abordar temas deportivos, Chalo nos comentó cierto incidente meteorológico ocurrido en Denver, Colorado, y terminó afirmando: “Para la ciencia fue una suerte que Isaac Newton no fuera tico”. Obligado por nuestra protesta, explicó : “Lo de la manzana fue cierto, pero en la historia que nos cuentan faltan un pato silvestre y la luna llena. Newton era no solo muy buen observador, sino también excelente para comprender cualquier complejidad y hoy sabemos que hallándose en la terraza de su mansión ingiriendo té con galletitas, vio que desde un árbol caía una manzana. Luego un criminal cazador deportivo de los que abundan en Inglaterra derribó de un flechazo a un pobre pato que volaba sobre el jardín de Newton y lo convirtió en fricasé antes de que pudiera llegar a la olla. Isaac, quien era muy religioso, elevó la mirada al cielo para pedir perdón para el alma del asesino, se dio cuenta de que en ese momento la luna seguía flotando sobre Gran Bretaña y se dijo: ”
“¿Y eso qué tiene que ver con que Newton no fuera tico?”, le reclamamos al detective borracho. “Elemental, mister Watson, de haber sido tico, en vez de dedicarse a deducir la ley de la gravedad les habría solicitado, a la UEFA anular la caída de la manzana y a la FIFA dejar sin efecto la pateada del balde del pato y habría lamentado que no existiera una SUPERFIFA galáctica a la cual pedirle la eliminación de la luna del firmamento británico”.