Si Newton fuera tico

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Nos confesó Chalo Gómez, el detective alajuelense, que a pesar de que este año, durante los días santos, la ley seca se aplicó solo a medias -o más bien a cuartas, el tamaño más recomendado para las llamadas “pachitas”- decidió acogerse a su paz semanatandesca absteniéndose de seguir el ejemplo de la multitud cristiana que se trasladó a los sitios de recogimiento turístico a reflexionar sobre el profundo significado de la más sagrada epopeya de nuestra civilización y así cometió el pecaminoso ejercicio de gozar de una orgía laica que consistió en recorrer sin prisas ni pérdidas de aliento las casi desiertas calles de Alajuela, ajeno al beatífico arrobo místico de los playeros, bailongueros y montañistas que sí sufrieron en carne propia la profundidad del trascendental martirio. Dijo estar avergonzado pero no arrepentido de haber venido a perturbar nuestro sosiego con un misticismo que acusaba ya los repugnantes efectos de una abundosa ingestión etílica.








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