Los rumores y los temores se confirman: Gabriel García Márquez, el autor contemporáneo más leído de la lengua castellana, padece un cáncer linfático.
"El novelista dice que empezó a sentirse mal en la primavera pasada, y se debilitó tanto, que estuvo al borde del colapso", reportó en su edición de esta semana la revista The New Yorker.
El artífice de Macondo salió en forma discreta de Colombia para ir a su casa en Ciudad de México, y unos días después se dirigió a Los Ángeles donde ingresó en un hospital. Una vez que se le diagnosticó cáncer linfático, comenzó a recibir tratamiento.
"Eso no fue aceptado públicamente por varios meses", puntualizó la publicación estadounidense, reconocida por su prestigio literario, que dedicó su último número al escritor de Cien años de Soledad.
Por lo pronto, Gabo se recupera en la Ciudad de México, y, aunque John Lee Anderson -autor del reportaje- menciona que el escritor ha perdido bastante peso, afirma que mantiene su movimiento y coherencia. A principios de junio, García Márquez, de 72 años, había sido internado en una clínica de Santa Fe de Bogotá.
Desde entonces, su situación de salud permanecía en el hermetismo total. Se decía que padecía un ataque nervioso, que lo aquejaba un exceso de fatiga y que tenía leucemia.
Los rumores se multiplicaron con el eco del silencio. La palabra cáncer, sin embargo, sonaba a angustia antigua pues ya, hace siete años, le fue removido al novelista un tumor maligno de un pulmón.
Apenas en julio, alguien, que simulaba representar a una agencia de noticias, trasmitió una información falsa a través de la Internet que consignaba la muerte del escritor.
El pueblo colombiano estaba en ascuas compartiendo el desasosiego. Enrique Santos Calderón, editor en jefe del periódico El Tiempo lo explicó así: "En un país en el que todo se derrumbó, Gabo es el único símbolo nacional".
Según Darío García Márquez, hermano del premio Nobel de Literatura, los colombianos sienten mucho la ausencia de Gabo de la vida pública de su país pues creen que es el único capaz de lograr la pacificación.
"Colombia necesita alguien con gran poder moral y espiritual. Él es el único capaz de pararse entre las dos partes que disparan la una contra la otra y decir: '¡Basta!'. Todo el mundo lo escucharía", expresó el hermano del escritor.
Tal vez por eso, Gabo parece creer que México le ofrece un mejor clima emocional para su recuperación.