Karina Castro Morales, de 12 años, inició ayer su último año de preparación escolar. Es una alumna sobresaliente de la Escuela Ricardo Jiménez, en la capital.
Como muchos otros de su edad, le encanta la música y es fanática del baloncesto de la NBA. También tiene sus sueños, como ese de ser científica de la Administración Nacional de Aeronáutica y el Espacio (NASA), porque le encantan las ciencias y le apasiona todo lo relacionado con el cosmos.
Entonces, ¿qué particulariza a Karina, una niña alegre y estudiosa? Lo único que la diferencia del resto de sus compañeros de la sección 6-3 es que no puede ver.

A los seis meses de nacida, los médicos le diagnosticaron retinoblastoma bilateral, un tumor que le hizo perder ambos ojos. En vano fueron todos los tratamientos de quimioterapia, radiaciones con cobalto y cirugía. Al año de edad, le extrajeron el ojo derecho, dos años después, el izquierdo.
Sin embargo, Karina no considera que esto sea un obstáculo. Simplemente, cuando las cosas se ponen difíciles, opta por hacer un mayor esfuerzo. Esfuerzo que rinde sus frutos.
"Karina es la mejor estudiante del grupo. Es muy inteligente, capaz, disciplinada, esforzada y siempre pide más trabajo de lo que una le da", aseguró Guiselle Salazar, su maestra desde primer grado.
Para tomar apuntes de la pizarra, un compañero le dicta lo que está escrito y ella lo pasa al sistema de escritura braille, para poder estudiar.
En la escuela no tienen para ella ninguna consideración especial. Tiene que hacer todas las tareas y asistir todos los días, como cualquier estudiante.
En las noches, Karina hace los deberes del día y estudia sola. "Prefiero así", dijo. Lo que más le gusta es ciencias; en cambio, estudios sociales no figura entre sus preferencias. "Lo de geografía se me dificulta un poco. Pero siempre le pongo ganas", dijo.
"Karina es muy especial con uno. En casi todos los exámenes saca 100; es muy estudiosa", expresó Rolando Corrales, compañero de clase.
En Las Nubes escolares
A las 5:05 a.m., Arsenio oyó la voz urgente de su papá. Sintió que tiritaba, aunque no sabía si por el frío de la mañana o por los nervios. Había llegado la hora de descobijar al sueño.
Junto a tres de sus seis hermanos, este chiquito --de diez años-- vivió ayer su primer día de cuarto grado en la escuela de Las Nubes de San Rafael, cantón de Vázquez de Coronado.
Mientras afuera de su casa el frío recorría los callejones mojados, adentro el ambiente escolar apenas comenzaba a desperezarse.
José Ramón Blanco, el papá, había salido muy temprano a ordeñar dos vacas de su familia para que momentos después su esposa, Marlene Sequeira, hiciera chocolate caliente para el desayuno. "Es que no nos podemos dar el lujo de comprar la leche", explicó Blanco.
El oficio del padre es la jardinería; ella es empleada doméstica. El reinicio de lecciones no solo les devolvió las carreras matinales, sino también les recordó las económicas.
"Este año, los chiquitos no pudieron estrenar uniformes, pero aún así pensamos que no les falta nada", agregó doña Marlene.
Su casa es pequeña, alargada y de madera.
A las 6:10 a.m., Arsenio, de 9 años; Alexis, de 7; Alexánder, de 10, y Marlene, de 12 años; estaban casi listos para irse a la escuela.
Un jarro de chocolate y un paquete de galletas conformaron el desayuno servido por doña Marlene, quien lo colocó encima de la lavadora. Y es que este electrodoméstico, cubierto con una tela, también sirve de mesa pues no tienen comedor.
Diez minutos antes de las 7 de la mañana., los niños salieron en una tropelía que también engrosaron sus tres primos: Orlando, Rómulo y Mauricio.
Antes de las 11 a.m., la escuela de Las Nubes terminó su primera jornada. Muchos escolares jugaron, estudiaron y dibujaron con un elemento diferente: ayer recibieron su primera clase de inglés.
Menos gente sin carrera en UCR
Luego de arrastrar una población flotante --estudiantes que no han podido ingresar a carrera-- de 4.000 personas desde 1995, la Universidad de Costa Rica (UCR) redujo este año ese número a solo 400.
Esta fue la novedad, ayer, al comenzar el curso lectivo en ese centro de educación superior, que admitió a 4.749 alumnos para 1997. De esos, 3.820 están inscritos en la Ciudad Universitaria Rodrigo Facio --en San Pedro de Montes de Oca--, precisó la vicerrectora de Vida Estudiantil, Ligia Bolaños.
La funcionaria explicó que aquella baja obedece a un plan de contingencia que se viene trabajando desde el año anterior y a un estudio que permitió caracterizar a los estudiantes que se encuentran en tal situación.
"Estamos tratando de adecuar normas que permitan ampliar la oferta sin perjudicar la calidad de la educación. Sin embargo, en honor a la verdad, tenemos que decir que parte de la baja se debe a que algunos estudiantes se pasaron de universidad", comentó.
José Pablo Cárdenas Pereira, presidente de la Federación de Estudiantes de la UCR (FEUCR), sostuvo que es hasta ahora cuando el Consejo Universitario ha mostrado un interés real en el problema pues hasta hace poco la deserción era la única opción del educando, luego de pasar varios años sin poder ingresar a carrera.
De acuerdo con el dirigente estudiantil, aunque este año se logró una importante merma de la población flotante, es necesario implementar nuevas políticas que, a futuro, acaben con el problema.
Por otra parte, Alejandro Díaz Azofeifa, presidente de la Asociación de Estudiantes de Estudios Generales (AEEG), consideró que, aparte de buscarle solución a esos aspirantes a carrera, es necesario que la UCR dé otros pasos para ser más competitiva.
"Hemos perdido prestigio; no es posible que tengamos prácticamente cuatro meses de vacaciones al año", manifestó. "Universidades, como el Instituto Tecnológico de Costa Rica (ITCR), iniciaron lecciones hace días y piensan variar su sistema de semestres a cuatrimestres. En la UCR solo estudiamos ocho meses al año."
Según la vicerrectora Bolaños, las carreras de mayor demanda en la UCR son: ciencias médicas, microbiología, ciencias de la comunicación colectiva, computación e informática, psicología, arquitectura, odontología, farmacia, economía y las ingenierías civil y eléctrica.