Cuando una pareja decide construir una vivienda; siempre piensa a lo grande. Así, aún si la familia es pequeña, casi siempre la casa va ha tener un dormitorio más para cuando venga el niño o la niña que se ha estado esperando desde el principio.
Sin embargo, con el paso de los años, la vivienda que acogió con comodidad a toda la familia se convierte en un gran espacio que excede sus necesidades.
Es decir, se transforma en un gran nido vacío en el que se sienten solos y perdidos.
El síndrome del Nido Vacío es muy común en parejas mayores que ven como, poco a poco, su hijos ya mayores van dejando la casa familiar. Esta situación además de afectar a la familia a nivel personal y afectivo, también los afecta en lo físico, exactamente en lo que a la casa se refiere.
¿Qué hacer entonces? Con este panorama nacen una serie de preguntas sobre ¿qué hacer? Si remodelar o vender del todo la vivienda, por ejemplo.
Muchas ideas se cruzan por la mente: cambiarse a una casa más pequeña, venderla y comprar otra, arreglarla para alquilar una parte de ella o tratar de convertirla en un sitio para oficinas.
Si la vivienda se quiere vender es probable que, por sus años de construida, ya presente deterioro en su distribución arquitectónica o en los materiales de los acabados de baños y cocinas. De manera que antes de ponerla en venta, los propietarios deben darle una remozada total a la construcción.
Un consejo profesional es que, como mínimo, se revisen y reparen las tuberías de aguas servidas, la instalación eléctrica, los marcos de puertas y ventanas y la cubierta de los techos.
Como ya la vivienda tiene algunos años de estar sirviendo, lo más probable es que además requiera una nueva mano de pintura y hasta de un cambio en los tapices o los repellos.
Si la opción no es vender, sino remodelar, tenga en cuenta que una reutilización exitosa del espacio, no solo puede ayudar a ver reducidas las dimensiones de la casa en que vivirán los padres, ahora solos, sino que, además, puede favorecer, de gran manera, la economía familiar.
Y es que en muchas ocasiones, la capacidad económica de los moradores se ha visto menguada, y por consiguiente, también no le pueden hacer frente al mantenimiento preventivo que tiene que tener toda edificación. En este sentido, resulta ideal convertir una parte de la casa en una fuente de ingreso ( alquiler de vivienda o local comercial) que genere algún ingreso, al tiempo que evita el deterioro general del inmueble.