Ciudad de Panamá. En las calles de la ciudad de Panamá se anunciaba por todas partes un enfrentamiento nunca visto: un duelo entre mangosta y serpiente. Ambas especies fueron hipnotizadas la noche del 19 de febrero por el sonido alucinante de la música de Shakira.
Y el llamado surtió efecto: más de 12 mil panameños y fanáticos procedentes de países cercanos se congregaron para ver y oír a la consolidada estrella de la música popular y el duelo.
Entre la multitud destacaba un grupo de cuatro ticos: Álvaro Castillo, Ina María Pérez, Nidia Solano y Carlos Brenes, a quienes la suerte les dio la oportunidad de ver a la rubia cantautora.
"Le compré los dos últimos discos a mi hija de diez años, pero yo fui la que gané. Traté de consolarla prometiéndole que le traería un autógrafo y fotos del concierto. No soy tan seguidora de la cantante como ella, pero sí me gusta la imagen de carisma que proyecta", destacó Ina María, madre de Giannina Murillo, la niña que por aquello de los premios intransferibles se quedó esperando en Alajuela.
Noche de explosiones
La carismática Shakira Isabel Mebarak Ripoll realizó su única escala centroamericana de su Tour de la Mangosta en el Panamá Canal Village, un naciente centro de modas y entretenimiento aún en construcción. El grupo de rockpop Os Almirantes de la misma familia sanguínea de Rabanes abrió el concierto mientras se acomodaban los asistentes y las expectativas.
Algunos ticos aprovecharon la excusa del torneo de fútbol de la Unión Centroamericana del Fútbol (Uncaf), donde participa la Selección Nacional, para darse una escapada al show . "Ella es una artista completa en crecimiento y será difícil verla en Costa Rica", expresó Maricela Alpízar, vecina de Santo Domingo de Heredia, seguidora tanto del balompié como de las composiciones de la diva.
La imponente escenografía de varios metros de altura estaba cubierta enigmáticamente por un telón rojo, decorado con una mangosta enojada y una agresiva serpiente apreciable desde cualquier distancia.
El telón abrió a las 9: 25 de la noche. La primera impactante imagen fue una cobra de cuatro metros que se inclinaba hacia atrás; de su boca literalmente salió una Shakira con más horas de experiencia. La interpretación de Ojos Así derritió el hielo, mientras que la danza de su llamativo vientre encendió una hoguera que nunca se apagó.
Sonidos globales
Según lo prometido por los organizadores, la ansiada presentación se extendió por dos horas de éxitos, experimentos y cambios de vestuario aunque siempre se mantuvo con los pies descalzos.
"Gracias por recibirme una vez más", fue la primera oración de contacto con el público. En los minutos iniciales deleitó con temas conocidos como Ciega Sordomuda , Si te vas e Inevitable . En esta última mostró su habilidad con la guitarra, más adelante tocaría dulzaina y batería.
Posteriormente realizó un homenaje al rock con el cover de la banda Aerosmith Dude, You Look Like a Lady . Era el inicio del bloque un inglés cargado explosiones, pirotecnia y llamas de fuego.
Un momento de fuerte crítica llegó con el tema Octavo Día , pues con palabras cantadas de denuncia se complementaban en las pantallas con las caricaturas humanas y enmascaradas de George Bush y Saddam Hussein jugando un malévolo partido de ajedrez.
Al mismo tiempo, todos los integrantes portaban máscaras con los rostros de políticos influyentes. "Sepan que las estrellas del pop no se meten en política, prefiero hablar de otras cosas como el amor. Al amor le hacen falta y a los líderes les hace falta amor", expresó, irónicamente.
Luego llegó tiempo de mostrar como la mangosta muerde el cuello de la cobra y vence la batalla tras prácticamente hipnotizarla.
Algo similar ocurrió con los fanáticos, quienes pidieron la clásica adicional, y ella les dio la mejor: de abajo del escenario volvió la colombiana con un candelabro de siete velas encendidas sobre su cabeza, nuevamente contoneando las caderas en un final que trajo Suerte , el último tema que cantó en Panamá, en medio de tres explosiones volcánicas de millones de trozos de papel cortado que cubrieron casi por completo a toda la multitud.
Al morir la serpiente terminó la historia con una frase lapidaria colocada en las pantallas: "Múerdele el cuello al odio".