Si cree usted que las personas de la tercera edad ya no disfrutan del sexo, está muy equivocado. Aunque tal vez ellos no alardean de lo bien que la pasan en la cama, un porcentaje elevado de quienes superan los 60 años tienen más y mejores relaciones sexuales que muchos jóvenes.
La psicóloga Helga Quirós Salazar lo comprobó tras entrevistar a 155 adultos mayores que asisten al programa de la tercera edad de la Universidad de Costa Rica (UCR). La mayoría de ellos residen en el área metropolitana, tienen entre 60 y 80 años y siempre buscan alternativas para mantenerse activos.
Así, seis de cada diez entrevistados confesaron que mantenían entre una y tres relaciones sexuales a la semana, y el 96 por ciento de quienes estaban activos sexualmente aseguraron que estaban satisfechos o muy satisfechos con su desempeño y el de sus parejas. Algunos viudos o viudas dijeron que, si bien en el momento del estudio no mantenían relaciones, aún tendrían sexo si sus cónyuges estuvieran vivos.
De los adultos mayores que participaron en el estudio, muchos aceptaron que entre sus tipos de contacto sexual destacan: sexo coital, en un 98 por ciento de los casos; caricias corporales (77 por ciento); frotis o rozamientos (40 por ciento); sexo oral (12 por ciento) y sexo anal (5 por ciento).
Eso sí, cuando se les preguntó qué tipo de problemas tenían a la hora de hacer el amor, tres cuartas partes de los varones se quejaron de que necesitaban más tiempo para tener una buena erección y ocho de cada diez mujeres reportaron una disminución en su capacidad de lubricar.
Sin barreras. "Ambos inconvenientes son comunes por el proceso de envejecimiento del cuerpo humano. Sin embargo, no impiden a los adultos mayores disfrutar del sexo a plenitud. Los hombres saldrán ganando si añaden a sus encuentros una mayor estimulación corporal, y las señoras pueden solucionar su falta de lubricación con un producto de farmacia", afirmó Quirós, quien está convencida de que su investigación, Sexualidad en el Adulto Mayor Costarricense , se trae al suelo muchos mitos.
Según ella, los costarricenses -y en términos generales, los latinos- son muy dados a creer que, después de los 65 años, las personas ya no tienen por qué pensar en el sexo y mucho menos.
"Los hijos piensan que sus padres ya no tienen necesidades fisiológicas o afectivas. Y entonces ocurre algo muy común: irrespetan sus espacios de intimidad, solo porque son adultos mayores. Les confieren el cuidado permanente de los nietos o los visitan en cualquier momento del día, sin avisarles. Otros también hasta se escandalizan si el papá o la mamápretenden conseguir pareja tras la viudez o el divorcio" , comentó la especialista.
Otras latitudes. Las conclusiones de Quirós no distan mucho de lo que puede estar sucediendo en otros países. Un reciente estudio efectuado por la Universidad de Arizona, en Estados Unidos, descubrió que un 71 por ciento de las mujeres de mediana edad y mayores tienen una vida sexualmente activa, y dos tercios de ellas se sienten satisfechas.
Para investigar sobre este tema, el equipo analizó los datos de 2.109 mujeres que participaron en un estudio sobre incontinencia urinaria y que pertenecían al plan de salud Kaiser Permanente, de California. Los estudiosos notaron que el consumo moderado de alcohol, un índice de masa corporal bajo y un mejor estado de salud se vinculaban con una mayor frecuencia en la actividad sexual de estas personas.
Similares resultados obtuvo el andrólogo austriaco Siegfried Meryn, quien efectuó otra investigación con 26.000 hombres y mujeres con edades entre 40 y 80 años, de todo el mundo. Este hombre descubrió que más de la mitad de los participantes había tenido relaciones sexuales en el último año y tres de cada cinco practicaba el sexo una vez a la semana, como mínimo.
Según los expertos, tener sexo en la tercera edad es vital para disfrutar de una buena salud integral. Sin embargo, para que esto sea real, Quirós insiste en que los adultos mayores deben defender su derecho a la intimidad, establecer límites con sus familiares, informarse mejor, hacer todo lo posible por cuidar su salud física y emocional y comunicarse abiertamente con sus parejas.