El sexo puede ser traumático. También puede ser cálido, agradecible, irreverente, salsero y, sobre todo, muy jocoso. De verdad, muy jocoso y nada sonrojante. Si usted quiere convencerse de ello no se pierda esta película: Sexo con amor (2003 de Boris Quercia), filme chileno que sorprende en la cartelera nacional.
La trama arranca cuando una maestra hace un examen a sus alumnos sobre sexualidad. Andan perdidititicos. Por eso la maestra reúne a los padres de familia: para hablar de sexo.
Solo que, con los padres, el asunto está peor: hay dilemas debajo de las cobijas y en camas ajenas. Al rato, hasta la maestra está en un embrollo con el padre de uno de sus alumnos. La infidelidad no ronda, está ahí mismo, y el sexo se complica más con el tema del amor.
Entonces, la película comienza a llevarnos por distintas historias, y lo hace sin perder su unidad temática. Son ramas de un mismo tronco. Lo hace con soltura, desenfado, salero, gracia, donaire, chispa, ingenio, simpatía. A pura sandunga. Y el buen humor no quita lo bailado.
El público, nos consta, se ríe. La película va a carcajada limpia. El sexo, el más sexo y el amor están en la pantalla con el descaro de la comedia inteligente. El público, incluso, aplaude secuencias harto vacilonas.
En tanto, vamos tragando píldoras críticas sobre el tema. La película no solo desnuda a los actores o a las actrices: nos desnuda en nuestros prejuicios, limitaciones y atavismos. No hay moralinas, pero deja ideas muy aprovechables.
Entendemos, además, que el sexo también es militante: exige decisiones personales o de pareja. Eso sí: nos dice que no es un asunto de confesionarios ni de pecados para recitar a los curas. Nada de eso.
Más: este buen filme chileno nos enseña que, con un buen guion, sale una película valiosa. No es asunto de dinero, es de ideas. He aquí un filme taquillero, sencillo y bueno, que no debemos perdernos por ninguna razón. Ni siquiera por chicha.
Cómo, cuándo, dónde...:
Sexo con amor se exhibe en Cinépolis, Cinemark y Circuito de Cines Magaly.
Entrada: De ¢1.000 a ¢1.500, según la sala. Precio especial en funciones de la tarde y para pensionados.
Horario: Funciones regulares.