Vitoria. EFE El brasileño Sergio Mendes, leyenda viva de la bossa nova , inundó el Pabellón de Mendizorroza con los ritmos bailables de Brasil y sus éxitos de siempre, adaptados a los sonidos del 2006.
El pianista y compositor consiguió durante su presentación la noche del jueves pasado algo que pocos músicos logran, poner en pie a prácticamente todo el público del Festival de Jazz de Vitoria, más acostumbrado a seguir los conciertos desde sus asientos.
Transcurridos cuarenta años desde su Brasil 66 , Sergio Mendes se presentó en la capital alavesa con un repertorio de melodías clásicas, recuperadas de aquel disco que dio la vuelta al mundo, a las que dio un trasfondo actual con la ayuda del rapero Krishna Booker.
Fusión. En medio de una escenografía simple, el afamado músico (teclado) intercaló temas de siempre como Berimbau/Consolacao o Lamento con ritmos propios del Carnaval de Brasil y grandes éxitos mezclados con rap como Más Que Nada , el título que da comienzo a su nuevo disco Timeless .
Mendes demostró que de la mezcla y de la fusión puede surgir algo hermoso aunque el verdadero protagonista de esta noche en Mendizorroza fue el ritmo cálido y bailable de Brasil, que contagió su alegría de vivir al público.
Complemento. A Mendes le acompañaron las voces femeninas de Dawn Bishop y Gracinha Leporace aportaron delicadeza y dulzura a las canciones.
Durante el concierto, el músico brasileño mostró abiertamente su simpatía por España y recordó que para él es "como su segunda casa". El público, fue contagiándose poco a poco de los ritmos brasileños y terminó entregado a la bossa nova y a los ritmos afrobrasileños del Carnaval de Brasil.
A Sergio Mendes le precedió en el escenario de Mendizorroza un referente en el piano jazz , Kenny Barron, que acompañado por Kiyoshi Katagawa (contrabajo) y Víctor Lewis (batería), ofreció un concierto a base de jazz clásico.