Sofía, 25 jun (EFE).- Sergei Stanishev, el joven y moderno líder de los socialistas búlgaros, aspira a convertirse en el nuevo primer ministro de Bulgaria tras conseguir que su partido se convierta en la primera fuerza política del país en los comicios legislativos celebrados hoy.
De 39 años y soltero, formado en Moscú y Londres y líder de la Coalición por Bulgaria, centrada en torno al Partido Socialista Búlgaro (BSP), Stanishev podría suceder en el cargo al ex rey Simeón de Sajonia y Coburgo, máximo dirigente conservador.
"El candidato natural del partido que se espera que gane las elecciones es su líder", declaró hace unos meses Stanishev para dejar claro su propósito tanto a quienes le apoyan como a sus adversarios políticos dentro y fuera del partido, que le consideran falto de experiencia suficiente para dirigir el Gobierno.
Hijo de un alto funcionario perteneciente a la 'nomenklatura' del Partido Comunista, Sergei Stanishev se doctoró en Historia por la Universidad de Moscú y se especializó en relaciones internacionales en Londres.
Hizo una rápida carrera en el Partido Socialista, donde entró a trabajar como experto en el departamento internacional y cuyo líder es desde 2001, cuando fue recomendado por su antecesor en el puesto, el también historiador Gueorgui Parvanov, actual presidente de Bulgaria.
Stanishev, a quien además de con traje, se le ha visto vestido de cazadora de cuero negro y montado en una moto, es hoy un hombre seguro de sí mismo que proclama con brío el lema mosquetero "Todos para uno y uno para todos" que los socialistas han hecho suyo en esta campaña electoral.
Además, el atractivo "soltero de oro" tiene claras las prioridades de la política que llevará a cabo y que son "las mismas que las de todo partido de izquierda en la Unión Europea, que busca un equilibrio mucho mejor entre Estado, mercado y sociedad".
Asimismo, Stanishev se muestra dispuesto a gobernar en coalición con otro partido "para garantizar estabilidad al país y al Ejecutivo" y adelanta que en su equipo buscará el equilibrio entre políticos y expertos profesionales.
Una asignatura pendiente del líder socialista, por la que es frecuentemente presionado por los veteranos militantes de su partido, es la boda con la que es su pareja desde hace más de diez años, una periodista conocida por sus reportajes televisivos desde puntos candentes como Irak y Chechenia. EFE
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