La investigación sobre la tumba de Diego de Silva y Velázquez, situada en una iglesia de Madrid derruida en el siglo XIX, ha dado un giro radical al descubrirse dos cuerpos enterrados en otra iglesia que -según los expertos- podrían corresponder al pintor español y a su esposa.
Para esclarecer este enigma, un grupo de investigadores del Instituto Nacional de Patrimonio Histórico comenzó esta semana el estudio de los dos cuerpos momificados, que fueron hallados hace ya cinco años en la iglesia de San Plácido.
Aunque los historiadores discrepan sobre la posibilidad de que estos cuerpos sean los de Velázquez (1599-1660) y Juana Pacheco, su esposa, el Ministerio de Cultura considera que hay suficientes indicios como para abrir una investigación.
Sus vestimentas a la usanza francesa, y detalles como el hallazgo de un trozo de tela con la forma de la cruz de Santiago, orden a la que pertenecía Velázquez, son algunos de los primeros indicios de que disponen los investigadores.
Además, el antropólogo forense José Manuel Reverte tiene la intención de rehidratar los dedos del cadáver del hombre para obtener las huellas dactilares y comprobar si se trata del pintor, en la confianza de que Velázquez dejó impresa alguna de ellas en alguno de sus óleos.
Las excavaciones comenzaron el pasado abril, en coincidencia con la celebración del "Año de Velázquez", el pintor que recreó como nadie el cielo de Madrid y retrató la corte de Felipe IV.