MONTADO SOBRE SU gila "apretándola de vez en cuando" y con la carretera como destino, el Chino no se cambia por nadie.
Un dragón tatuado en el brazo, bronceador desplegado en las zonas que dejan expuestas la camiseta y el casco Ðun verdadero tesoro, comprado a alguien que lo trajo de alguna guerraÐ completan la estampa.
A su lado, en la Manzana Ðuna moto igual a la de ChinoÐ, va Rigo, el "compa": un moreno de amplia musculatura, rapado y con "casco de nazi" Ðsegún lo llamanÐ, con pico arriba. Con él, Chino hace yunta desde que se conocieron en el grupo. "Somos como Chips, los motorizados", dice Rigo.
Por cualquier lado que uno mire, hay Coyotes. Adelante, encabezando la caravana, va don Edgar, el organizador de los paseos, quien viaja con su esposa. Lo sigue de cerca Pituco, en su gran Kawasaki azul. Por ahí, capeándose huecos y muy segura sobre la calle, va Marjorie, enfundada de arriba a bajo en un traje de cuero negro, con flecos y todo.
Así podríamos mencionar a cincuenta personajes más que, como parte del Motoclub Los Coyotes, recorren kilómetros rumbo a cualquier destino. El domingo que los acompañamos, el itinerario señaló Puntarenas.
La calle nos espera
Ese día apenas hubo unos cuarenta Coyotes, y esto tiene explicación: el día anterior (sábado) anduvieron en Sarapiquí. Los trabajadores de una bananera los invitaron, les prepararon comida hasta para tirar para arriba y los esperaron apostados a la orilla de la calle. Dejarlos plantados hubiera sido una grosería.
El domingo 2 de mayo, los Coyotes más fiebres se levantaron temprano, chanearon la moto y se presentaron en el lugar y la hora de costumbre: el supermercado Yaohan, 8 a. m.
El promedio de vehículos que se pega el ride los domingos asciende a 60, y, cuando no falta nadie, el número brinca hasta 140. Ese domingo fue la excepción y, aún así, nos parecieron muchos.
Después de las indicaciones de don Edgar, cada uno tomó sus puestos y se hicieron humo.
Motoapasionado
"La motocicleta da una sensación de libertad que no da ningún otro vehículo": así resume Edgar Barrantes la razón que lleva a cientos de personas a convertir este hobbie en una verdadera pasión.
"Te brinda una sensación de poder... No importa si hay presas, derrumbes o huecos: nada es un obstáculo para nosotros", agregó.
Tampoco lo son el sol ni la lluvia. Esta es una de las premisas de un verdadero Coyote: "El espíritu va donde sea".
Todas estas vivencias llevan a los motociclistas a integrar estos vehículos a su vida y, cual enamorados, se lo demuestran de todas las formas: les compran regalitos para que se vean lindas Ðpueden ser flecos, alforjas, forros o pitosÐ.
"Una de las ventajas de estar en Los Coyotes es que uno puede hacerle o ponerle a lo moto lo que quiera, cosa que no se puede hacer en otros clubes. Aquí somos más pisoÕe tierra", contó Chino, quien se integró a los Coyotes hace ocho meses después de haber estado en otro grupo.
Así se sabe cuándo alguien es un verdadero aficionado de su vehículo: el que no escatima en gastos para hacer de su moto, una moto única.
El ritual de la limpieza es otra de las formas en que sus dueños le demuestran aprecio. Rigo, por ejemplo, tarda cuatro horas en esta tarea: al final no queda ranura sin pulir ni resto de barro sin expulsar.
Sea quien sea
"El día del paseo somos los Coyotes, y punto", sentenció don Edgar. Esto significa que, no importa la clase social, profesión, religión, preferencia política o deportiva, el domingo Ðcon camiseta amarilla de la asociaciónÐ todos son iguales.
"Aquí nadie viene a rajar con lo que tiene", agrega Chino.
Una vez en carretera, todo camina sobre ruedas si los conductores adoptan las pautas que señala el reglamento interno de los Coyotes. Nada muy rígido: tan solo contiene normas para transitar en los lugares públicos o en carreteras en las que hay obstáculos.
Tienen todo un código de señales: si hay baches en la calle, se avisa a los demás levantando una pierna; si hay obstáculos, se levanta el puño; si la calle está llena de aceite, se baja una mano, y así un montón de advertencias más.
El itinerario de los paseos se prepara en una reunión semanal con junta directiva y todo. La idea es viajar hasta el lugar de destino, desayunar en la ruta, descansar en el sitio escogido, almorzar, y, unas horas más tarde, ir de regreso a casa.
El día que anduvimos de Coyotes, llovió hasta más no poder. El agua se nos metió por todo lado y, con el frío que hacía, parecíamos conejos del puro temblor. Pero esto no nos "aguó" el paseo. Ahí entendimos cuando Chino y Rigo sentenciaron: "Esto de ser Coyote no es jugando...".
Cómo, dónde, cuándo
Grupo : Los Coyotes.
Número de miembros : 140.
Paseos : Hacen dos paseos a la semana. Los miércoles, a algún lugar cerca: la salida es a las 7 p. m. del parque de La Merced. Los domingos es un paseo largo: la salida es del supermercado Yaohan, a las 8 a. m.
Calendario : 16 de mayo: Jacó.
23 de mayo: Guápiles-Siquirres-Turrialba.
29 y 30 de mayo: Playa Naranjo.
Requisitos : Es preferible tener una moto de 400 centímetros cúbicos, no importa la marca. Hay que ser responsable, positivo y estar identificado con las causas ecológicas. Si usted cumple con los requisitos, puede unirse a los paseos, previa llamada telefónica.
Inscripción anual : ¢3.500.
Teléfono: 237-1678.