Para La Nación
Un grupo de 15 alegres niños vestidos de blanco tomaron el escenario al inicio de Bailando por un sueño para bailar en celebración adelantada de su día y los animadores de RG Elementos , María González y Denis Zúñiga, recibieron la noche con la gracia y aplomo de animadores titulares.
El programa de cuatro horas transcurrió muy acelerado en el espacio emocional, porque los ritmos escogidos fueron el mambo y el dancehall .
Además, se vivieron momentos muy divertidos y situaciones límite, sobre todo, para saber cuál de las tres parejas enfrentadas en El rescate abandonaría definitivamente la pista.
Resultado. Cuando Édgar Silva anunció que el público había rescatado a una pareja con el 63% de los votos, era obvio que Carlos Álvarez y Martha León regresarían a la competencia, pues el llamado “rostro de la esperanza” se convirtió en un emblema de perseverancia para el público encariñado con la dulce niña sin nariz.
¿Quién regresaría al programa por habilidad en el baile? Esa decisión era del jurado y ellos favorecieron a Shirley Álvarez y Ricardo Granados sobre Nadia Aldana y Dave Williams, con una diferencia de apenas un punto, aunque esa ventaja en la pista fue más notoria, pues Dave terminó el baile con el rostro color caramelo claro por bailar enfermo a pesar de de la recomendación médica.
La nota alegre del duelo de música disco fueron las magníficas melenas afros de Nadia y Dave, de un tamaño tan descomunal que parecían estar bajo el ataque de una bandada tupida de avispas negras.
Al final del programa, hubo otras sorpresas. Además de Carlos Álvarez y Martha León, quienes mejoraron su baile, pero no les alcanzó para salir de la eterna posición de sentenciados, también entraron al duelo Camilo Rodríguez y Daily Portugués y la pareja recién formada de Daniel Quirós y Karla Bonilla.
Camilo se ocultó tras una barba enmarañada y el cabello en jirones de por lo menos medio metro de largo a semejanza de un rey rasta; sin embargo, la capa cubrió la cintura que fue lo único que zarandeó en su versión de Beenie Man.
Cuatro críticos le recordaron que el objetivo del programa era moverse, mientras Sabrina Fuchs entró en un ataque de risa por lo gracioso del atuendo y solo pudo levantar la paleta de calificación.
Daniel y Karla tuvieron una intervención de mucho contoneo y un juego cómico un tanto extraño, donde ella metía y sacaba del busto un mensaje escrito en un papel, pero fue un mímica tan pequeña que en la imagen del escenario pasó casi inadvertido, cuando no confuso.
Espectáculo. La sexta noche de programa fue la gran reivindicación de Shirley Álvarez y Ricardo Granados. Ellos regresaron a la competencia y ganaron el primer lugar general con actuaciones que dejaron boquiabiertos al público y recogieron las felicitaciones de los críticos.
Primero explotaron sensualidad en Give me to me con movimientos muy veloces y muy bien coordinados y después separaron los codos del cuerpo y sacudieron los hombros a todo lo que podía la fuerza de su ímpetu en un sabroso mambo.
Shirley bailó mambo en biquini bordado de abalorios y piedras, como las grandes estrellas del cabaret y fue la única a que le vimos el ombligo que se movía cadenciosamente como un ojito impaciente. Era una preciosidad.
Y ni qué decir de Verónica González y Estaban Artavia, cuando levantaron aplausos haciendo la bisagra en el dancehall . Esteban, acostado boca arriba con las piernas flexionadas sostuvo a Verónica a la altura de la mitad del fémur, mientras ella se apoyaba sobre las rodillas de él, para contonear las caderas haciendo un arco exagerado al ritmo de ¡rah.., rah!
Ese fue un momento de gritos y aplausos como el serpenteo de Mauricio Hoffman en el suelo, boca abajo, mientras Hazel Linares desarmaba el cuerpo de pie junto a él. La pareja se ubicó en el tercer lugar general y mantuvo una actuación destacada.
Testigo ocular. Fui al estudio con la idea de ser un público muy entusiasta que aplaudía, reclamaba calificaciones e incluso llevaba mi propio cartel con la leyenda “Nadie como Nadia”, para vivir en carne propia la experiencia de ser espectador en tribuna en lugar de ser televidente neutral.
La experiencia me encantó. El estudio es muy hermoso, tiene capacidad para unas 160 personas más un palco de unas 40 en sillas acolchadas. En el corte comercial, retocan maquillaje y es muy curioso ver a Édgar Silva colaborando en recoger las lentejuelas perdidas del vestuario en la pista, pidiendo un poco más de calor en los aplausos y bromeando con la gente.
Ojo crítico. Las parejas comienzan a tener un nivel más parejo y eso favorece mucho a que cada presentación despierte el interés de saber con qué van a sorprender: una cargada, un recurso de vestuario, la dramatización de un personaje o de una situación. El programa gana fuerza en la pista y eso es lo más importante.
Lamentablemente, las parejas hacen muchas expresiones que la cámara no las capta. Si pudieran diseñar un sistema para mostrar los gestos, el programa ganaría mucho más calidez. La que más ganaría con eso sería Carolina Tejera: la actriz hace de cada presentación un personaje y es sencillamente fantástica en la gestualidad.