Río de Janeiro. El estado brasileño de Río de Janeiro es una de las principales conexiones en el tráfico internacional de mujeres, según un estudio de la Organización de Estados Americanos (OEA) divulgado hoy por el diario O Globo.
La investigación, realizada en todos los países de América Latina bajo la coordinación de la OEA, identificó a Río de Janeiro como el principal punto de operación de las redes que trafican mujeres, adolescentes y niñas para prostituirse en el exterior, principalmente en Europa.
Según estadísticas de las Naciones Unidas citadas por el diario, de las 500.000 mujeres que se prostituyen en Europa 75.000 proceden de Brasil y apenas un 5 por ciento de éstas últimas venden su cuerpo por opción propia.
El estudio de la OEA indica que el principal destino de las víctimas de las organizaciones criminales de "trata de blancas" que operan en Río de Janeiro es España, pero también menciona a Portugal, Suiza y hasta Israel.
Añade que un promedio de 30 brasileñas son deportadas mensualmente de España, varias de las cuales son enviadas a ese país por las redes de prostitución.
La investigación fue realizada entre 1996 y 2001 por el Instituto Brasileño de Innovaciones en Salud Social (Ibiss) y la Escuela de Derecho de la Universidad del Gran Río.
Los investigadores consultaron los archivos policiales en todo el país y descubrieron que, de los 75 procesos abiertos en el período contra redes de "trata de blancas", 29 tramitan en la justicia del estado de Río de Janeiro.
"Hay muchos más casos que los que conseguimos localizar, pero la falta de denuncias y de una legislación específica para ese crimen en Brasil impiden descubrir la situación real de ese fenómeno", admitió la asistente social Ebe Campinha dos Santos, que coordinó la investigación.
Dos Santos explicó que el delito de "trata de blancas" no está definido por la legislación penal del país, en donde apenas se le considera un crimen contra las costumbres.
De los 219 casos sobre mujeres y adolescentes que fueron obligadas a prostituirse en el exterior aparecidos en la prensa brasileña entre 1990 y 2001, la mayoría también se refiere a personas que fueron contactadas por organizaciones criminales en Río de Janeiro.
Según los investigadores, en la mayoría de los casos las mujeres son convencidas para que viajen al exterior con la promesa de un empleo, de una oportunidad para estudiar o de un matrimonio, pero una vez fuera del país son despojadas de su pasaporte y obligadas a prostituirse.
"Sin su pasaporte, ellas sólo consiguen volver a Brasil cuando son deportadas", asegura el director ejecutivo del Ibiss, Nanko Van Buuren.
Muchas de las mujeres que viajan saben que van a trabajar como prostitutas, pero ignoran que estarán totalmente desamparadas en el exterior, según Dos Santos.
"Ellas viajan con la promesa de que ganarán dinero y acaban cayendo en una trampa. Quedan aisladas y sin contacto con las familias, y muchas veces no reciben el dinero prometido", dijo.
Edición periodística: Gerardo González y Juan Fernando Lara . Fuente: agencias.