Bogotá. El secuestro del empresario venezolano Richard Boulton ha desatado una crisis dentro de las Autodefensas Unidas de Colombia (AUC), que reconocieron haber cometido el hecho pero ven en él un complot para destruir políticamente a esa organización paramilitar de derecha.
Las acusaciones las hizo el líder político de las AUC Carlos Castaño, quien el pasado viernes anunció su retirada de ese cargo avergonzado porque un frente paramilitar retenía a Boulton, liberado el lunes tras dos años exactos de cautiverio.
Castaño explicó que "el narcotráfico ha pretendido, de mil maneras, apropiarse paulatinamente de los diferentes grupos que integran las AUC" y, por ello, pidió a todos los grupos paramilitares "no caer en manos" de la mafia.
Entretanto, Salvatore Mancuso, jefe militar de las AUC, en un mensaje a sus hombres, condenó enérgicamente el secuestro y dijo que se han visto obligados a "erradicar totalmente de nuestra organización cualquier atisbo de justificación de tales prácticas".
Las AUC acusaron el miércoles a sectores oficiales colombianos y venezolanos y al narcotráfico de estar detrás de la campaña, aunque negaron la responsabilidad del presidente de Venezuela, Hugo Chávez, sugerida por un presunto paramilitar detenido en Bogotá que dijo ser del "Movimiento Bolivariano", que simpatiza con el gobernante.
Boulton, empresario y piloto de 36 años, fue secuestrado el 15 de julio de 2000 en una finca del estado venezolano de Carabobo y trasladado a Colombia, pero siempre se creyó que estaba en poder de guerrilleros y su familia aseguró haber pagado una fuerte suma de dinero con la mediación de emisarios del Gobierno de Chávez.
"Todo indica que el secuestro de Señor Boulton tuvo propósitos económicos, pero ante todo fue un complot contra las AUC, que pretendió destruirnos políticamente. Narcotraficantes y miembros de instituciones colombianas y venezolanas fueron los responsables", advirtió Castaño.
El combatiente de ultraderecha consideró la vinculación del nombre de Chávez al episodio como "una coartada estrambótica".
No obstante, manifestó que "sin duda, hubo participación de miembros de instituciones suyas, que el presidente (Chávez) tendrá que desenmascarar".
Richard Boulton fue entregado el lunes a una comisión humanitaria en el departamento colombiano del Meta (200 kilómetros al este de Bogotá) y regresó el martes a Caracas.
Un presunto paramilitar colombiano identificado como Freddy Barros, detenido desde abril de 2001 en Bogotá, aseguró el miércoles que medió en el secuestro y se declaró militante del "Movimiento Bolivariano" que respalda al presidente venezolano.
El coronel Germán Gustavo Jaramillo, director del Departamento Administrativo de Seguridad (DAS, policía secreta colombiana), señaló que, además de Barros, han sido detenidas otras siete personas en relación con el secuestro.
Agregó que el detenido tuvo contactos con la familia de Boulton, pero descartó que sea un simpatizante de Chávez y lo calificó como "un simple secuestrador".
Mientras tanto, en Caracas, la esposa de Boulton, Marena Bencomo, declaró que visitó a Barros en diciembre pasado en una cárcel bogotana.
La retirada de Castaño de las AUC ha sido interpretada por analistas locales como una decisión estratégica para "lavar su imagen" de comandante de un grupo que ejecuta masacres de campesinos por su supuesta cooperación con las guerrillas.
Los observadores consideran que Castaño está preparando un cambio hacia eventuales negociaciones con el presidente electo de Colombia, Alvaro Uribe, que será investido el 7 de agosto, y es consciente de que se cierra el espacio de las AUC, calificadas como terroristas por Estados Unidos y por la Unión Europea.
Edición periodística: Gerardo González y Juan Fernando Lara . Fuente: agencias.