Mogadiscio (EFE). La milicia leal al último de los "señores de la guerra" de la capital somalí, Abdi Qeybdid, se rindió hoy ante las Cortes Islámicas, al término de una sangrienta batalla que comenzó el domingo y ha causado más de 80 muertos y 150 heridos.
Entre el equipo militar confiscado por la Unión de Cortes Islámicas (UCI) se cuentan 40 vehículos artillados del bando leal a Qeybdid.
Al informar hoy de la rendición de Qeybdid en una rueda de prensa, el presidente del consejo ejecutivo de las Cortes Islámicas, Sharif Sheikh Ahmed, no reveló el paradero del "señor de la guerra" derrotado.
"Agradecemos a Dios que nos ayudara a limpiar de Mogadiscio al resto de los señores de la guerra. Hemos tenido éxito en la lucha contra la opresión", proclamó Ahmed, quien calificó de mártires a aquellos que lucharon junto a la milicia islámica y dijo que "les deseo un sitio en el Paraíso".
Fuentes próximas al cementerio de Barakat dijeron a EFE que cerca de 50 cadáveres de personas que perecieron durante la confrontación del lunes pudieron finalmente ser enterrados hoy en el lugar.
La gran parte de estos cuerpos pertenecían a la milicia de Qeybdid, que no tuvo acceso a servicios médicos ni al cementerio hasta instantes después de su rendición.
Los periodistas fueron testigos del hacinamiento de más de 40 heridos en una habitación, que ni tan siquiera recibían primeros auxilios.
Los recientes enfrentamientos han generado nuevas disputas entre la UCI y el Gobierno de transición, lo que hace peligrar la firma de cualquier acuerdo en la reunión que tenían previsto mantener ambas partes el próximo día 15 en Jartum.
El primer ministro somalí, Ali Mohamed Gedi, declaró ayer, lunes, que su gobierno no participará en dicha reunión, porque acusa a las Cortes Islámicas de estar dirigidas por personas vinculadas al grupo terrorista Al Qaeda.
"Encontrarse con Sheikh Hassan Dahir Aweys (líder de las Cortes) sería como tener enfrente a (el líder de la red Al Qaeda) Osama Bin Laden", afirmó el primer ministro.
"Las Cortes Islámicas -agregó- están cometiendo actos terroristas, están masacrando personas inocentes, así que no nos reuniremos con ellos, sólo nos reuniremos con aquellos más moderados, miembros de la sociedad civil".
Pero Dahir Aweys ha negado estas acusaciones y ha manifestado que "el Gobierno somalí está trabajando para Etiopía y EEUU, pero no para la gente de Somalia".
Mientras tanto, la inseguridad para los periodistas locales y corresponsales extranjeros continúa en Mogadiscio.
Dos reporteros de la televisión iraní Al Alam fueron atacados hoy por una milicia local cuando se dirigían a Dhusa-Mareb, la actual residencia de Aweys, con quien tenían concertada una entrevista.
Mohamoud Ramak, el director de corresponsales extranjeros de la cadena, y su camarógrafo, Salim Abdul Ali, salieron ilesos del atentado, aunque uno de sus asistentes recibió un disparo y se encuentra ingresado en el hospital herido de gravedad.
Este es el segundo ataque contra periodistas extranjeros desde que las Cortes Islámicas derrotaran a la extinta coalición de "señores de la guerra" Alianza para la Restauración de la Paz y Contra el Terrorismo (ARPCT), en una guerra que comenzó en febrero y se ha cobrado la vida de más de 450 personas.
El pasado 23 de junio, el periodista sueco Martin Adler murió de un tiro por la espalda cuando cubría una manifestación en la capital somalí.
Los habitantes de Mogadiscio están a la espera de que la UCI revele el "plan secreto" que tiene para regir Somalia si consigue hacerse con el dominio total de la capital, de la cual controlan cerca del 95 por ciento.
Desde 1991, cuando fue derrocado el dictador Mohamed Siad Barré, Somalia vive sin un gobierno central y en medio de luchas entre los diferentes "señores de la guerra", en un conflicto al que recientemente se han vinculado las cortes islámicas
El Gobierno de transición, que fue elegido en Kenia en 2004, funciona desde la ciudad de Baidoa, al noroeste de Mogadiscio.