Kobe (Japón), 18 ene (EFE).- La Conferencia Internacional de la ONU sobre Reducción de Desastres abrió hoy, martes, sus puertas en la ciudad japonesa de Kobe con la meta de poner en marcha un sistema eficaz de prevención de catástrofes naturales a nivel global.
Kobe, que ayer recordó el terremoto que la arrasó hace justo diez años y causó la muerte de 6.400 personas, se convirtió hoy en el emblema de los esfuerzos de reconstrucción tras una catástrofe natural y por ello acogió este segundo foro reducción de desastres.
El anterior tuvo lugar en 1994 en Yokohama, también en Japón, y una de las tareas para la Conferencia de Kobe es precisamente repasar los logros y los fracasos habidos (sobre todo en materia de prevención) desde entonces.
La mirada de los participantes en este foro de Kobe de cinco días está puesta en el Golfo de Bengala y el resto de regiones asoladas por el maremoto de Sumatra del 26 de diciembre pasado, cuya cifra de víctimas mortales podría ya rondar las 180.000 personas.
Uno de los compromisos de la Conferencia es sentar las bases para la creación de un sistema de alerta de tsunamis en el Indico, como parte de una red mundial de alarma, que cuenta ya con el compromiso de países como Japón, Estados Unidos, Australia, India y Francia, entre otros.
El director general de la UNESCO, el japonés Koichiro Matsuura, anunció ayer, lunes, que el sistema mundial de alerta contra los maremotos podría empezar a funcionar ya a mediados de 2007.
Un millar de especialistas de 150 países (menos de los previstos inicialmente por la organización del evento) participan en esta Conferencia sobre Reducción de Desastres, que se prolongará hasta el próximo sábado.
Entre los asistentes hay políticos, expertos en medio ambiente, técnicos de Organizaciones No Gubernamentales, representantes de bancos e instituciones financieras, autoridades municipales y estatales y miembros de organismos internacionales, principalmente de la ONU.
La Conferencia se celebra en el complejo hotelero Portopia de Kobe, en una de las islas costeras asolada por el terremoto del 17 de enero de 1995, donde hoy es imposible reconocer en los modernos edificios e instalaciones la devastación de aquel entonces.
En la ceremonia de apertura del foro de la ONU tomaron parte los emperadores de Japón, Akihito y Michiko, y tiene previsto intervenir posteriormente el primer ministro de este país, Junichiro Koizumi.
El pistoletazo de la Conferencia lo dio el mensaje grabado del secretario general de la ONU, Kofi Annan, quien animó a usar la experiencia del pasado para hacer frente a los desastres del futuro.
A continuación, el subsecretario de la ONU para Asuntos Humanitarios, Jan Egeland, llamó a Gobiernos e instituciones a "convertir los compromisos en acciones concretas" en este campo de la prevención de desastres.
"No tenemos tiempo que perder para hacer la comunidad mundial más segura", explicó el político noruego.
Según Egeland, los desastres locales pueden tener un impacto global, por lo cual también serán necesarias "soluciones globales" para esas catástrofes.
En su discurso, el emperador nipón subrayó, por su parte, la importancia de que esta Conferencia sobre Reducción de Desastres naturales se celebre precisamente en Kobe, destruida hace diez años por el llamado "Gran Terremoto de Hanshin".
Akihito recordó también a las víctimas del maremoto que asoló buena parte de las costas del Indico y explicó que Japón puede compartir su experiencia con los países afectados, al haber sufrido en numerosas ocasiones el embate de tsunamis y terremotos.
"Lo más importante a la hora de aplicar una política de reducción de desastres es aprender de las catástrofes del pasado y responder con las medidas adecuadas", dijo el emperador japonés.
Según Akihito, esta Conferencia "ofrece una preciosa oportunidad para compartir las experiencias mutuas, protegiendo las vidas y bienes de los desastres naturales con la prevención, y, así, crear una sociedad donde la gente pueda vivir a salvo y segura". EFE
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