Washington. El escándalo desatado tras el choque de un submarino estadounidense con un buque escuela japonés ha dado un nuevo giro tras confirmarse que había dos civiles en los puestos de control del sumergible cuando se produjo el accidente.
Un portavoz de la Flota del Pacífico reveló hoy miércoles en Honolulu que había dos civiles en el puesto de mando en el momento del accidente, si bien aseguró que ambos estaban bajo estrecha supervisión.
Ayer, un funcionario del Pentágono había afirmado que en el puente de mando de la nave había un civil de los 15 invitados a realizar un crucero de entrenamiento en el USS Greensville cuando el submarino nuclear salió a la superficie frente a las costas de Hawai el pasado sábado.
Ese funcionario, que pidió no ser identificado, había asegurado que el civil estaba bajo estrecha supervisión y que, al parecer, su presencia no fue un factor de la colisión.
En la maniobra, el sumergible embistió con la popa el buque escuela japonés Ehime Maru, con 35 personas a bordo, que se hundió casi de inmediato.
Veintiséis personas fueron rescatadas, pero nueve continúan hoy desaparecidas.
Cuando se produjo el accidente, el Greeneville realizaba un entrenamiento para emergencias en el que descendía a más de 120 metros de profundidad para después subir rápidamente a la superficie.
El contralmirante Craig Quigley, portavoz del Pentágono, manifestó que sólo se dará a conocer una información completa sobre las circunstancias del accidente una vez que se haya completado la investigación.
El presidente de Estados Unidos, George W. Bush, llamó por teléfono el martes al primer ministro de Japón, Yoshiro Mori, para ofrecerle sus disculpas por el accidente.
"Me disculpé en nombre de nuestra nación", dijo Bush tras una visita a la base naval de Norfolk, en el vecino estado de Virginia.
"El me pidió que hagamos todo lo que se pueda -y lo estamos haciendo- para recoger los cuerpos", agregó.
El Pentágono informó de que no se ha abandonado la búsqueda de los cuerpos, e indicó que ya ha llegado a Hawai un sumergible con el que se determinará si es posible sacar el barco japonés a la superficie.
Quigley dijo que se trata del "Surper Scorpio", un sumergible controlado desde un navío de superficie con capacidad para descender a casi 300 metros de profundidad.
"No sabemos si se podrá hacer. Todo dependerá de las condiciones en que se encuentre. No sabemos cuál es el daño sufrido por su casco", agregó.
El portavoz afirmó que aun cuando son remotas las posibilidades de encontrar supervivientes, la búsqueda sobre la superficie continúa con aviones, barcos y helicópteros que están patrullando la zona.
Por otra parte, reiteró su rechazo a denuncias de que el submarino declinó participar en las maniobras de rescate de los supervivientes.
"Un submarino es una muy mala plataforma para recoger gente del agua o acercar balsas", matizó.
Quigley explicó que, debido a que la cubierta del sumergible no es recta "las balsas o los individuos podrían haberse golpeado contra su superficie, o resultar muertos o heridos.
Este accidente se sumó a otros que han provocado tensiones en las relaciones entre la marina estadounidense y las autoridades japonesas.
La semana pasada, el jefe de las fuerzas militares estadounidenses en Okinawa tuvo que disculparse ante la población de la isla por haberse referido a ella con términos despectivos.
Las críticas contra los militares estadounidenses en Japón comenzaron en 1995 cuando tres soldados fueron acusados de violar a una niña de 15 años en Okinawa.
La repercusiones también se han sentido en Japón donde el primer ministro Mori ha sido criticado por seguir jugando al golf el pasado sábado cuando se recibían las noticias sobre el accidente y la desaparición de las nueve personas que viajaban en el buque escuela.
Edición periodística: Adriana Quirós Robinson, La Nación Digital. Fuente: agencias.