Varsovia, 1 ago (EFE).- El homenaje a los insurrectos de Varsovia rendido por el canciller alemán, Gerhard Schroeder, y el secretario de Estado norteamericano, Colin Powell, devuelve al levantamiento de 1944 la importancia que tuvo para la Segunda Guerra Mundial.
Pero los actos de conmemoración del 60 aniversario de aquella heroica gesta han prestado también un gran servicio de cara al futuro tanto a los polacos como a los norteamericanos y británicos, hoy los principales aliados de Polonia, y a la causa de la reconciliación con los alemanes.
Para los polacos tiene enorme importancia el reconocimiento explícito por parte del mundo de que su resistencia ante Hitler fue una gran contribución dada a la victoria.
Los polacos, aunque sojuzgados, golpearon con fuerza a los hitlerianos tanto en occidente, en batallas como la de Monte Casino en Italia, y en el este, participando, junto con el Ejército Rojo, en la toma de Berlín.
Los actos del 60 aniversario de la Insurrección de Varsovia permitieron al fin a los estadounidenses y británicos expresar su reconocimiento ante la combatividad y el valor de los polacos que, como dijo el secretario de Estado norteamericano, Colin Powell, "nunca dejaron que se apagase la llama de la libertad".
"Hoy podemos asegurarle a Polonia que jamás volverá a estar sola, jamás quedará abandonada porque nosotros somos sus amigos", añadió Powell.
Para los británicos, representados por el viceprimer ministro John Prescott, la visita a Varsovia hizo posible la formulación de una esperada frase de agradecimiento por la lucha conjunta en defensa de Inglaterra.
Los polacos necesitaban esas palabras cálidas para sacarse la espina que tenían dentro como consecuencia del sentimiento de que su contribución al triunfo sobre los hitlerianos, por culpa de los juegos políticos con la Unión Soviética, se vio minimizada o ignorada por los antiguos aliados.
También para el canciller Gerhard Schroeder y la causa de la reconciliación polaco-alemana la participación en los actos varsovianos fue una gran oportunidad para asegurar a sus vecinos del este que Alemania no tiene la intención de reinterpretar la historia.
"Señor canciller, estamos muy contentos de tenerlo aquí, porque su presencia en el aniversario del levantamiento contra los ocupantes hitlerianos confirma el largo camino recorrido por nuestros pueblos desde los tiempos de la insurrección varsoviana", dijo el presidente de la República, Aleksander Kwasniewski, en el discurso que pronunció en el concierto de gala ofrecido en Varsovia.
"Pero precisamente por eso queremos pedirle que no permita que se confunda quién fue la víctima y quién el agresor", recalcó el presidente polaco.
"Nos inclinamos bajo el peso de la vergüenza que sentimos por los crímenes cometidos por los alemanes durante la Segunda Guerra Mundial y nos inclinamos aquí, en este lugar que simboliza el heroísmo de los polacos y la vergüenza de los alemanes, con la esperanza de alcanzar la reconciliación", respondió Schroeder.
El canciller alemán reconoció que en su país no fue fácil emprender el camino de la reconciliación buscando el perdón de los polacos.
"No aceptamos que se dé a la historia una interpretación falsa y rechazaremos con firmeza todos los intentos que persigan ese objetivo", recalcó Schroeder.
"No olvidamos a los seis millones de muertos y dos millones de deportados de sus tierras que tuvo Polonia y no podemos permitir que esas y otras desgracias paralelas vuelvan a enfrentarnos", añadió.
"Sabemos muy bien quién desencadenó la guerra y quién fue la víctima y por eso no podemos aceptar la presentación de reivindicaciones patrimoniales contra Polonia. El Gobierno alemán las rechaza y, si hace falta, también lo hará ante los tribunales internacionales", señaló Schroeder.
Para el canciller alemán, "la reconciliación con Polonia tiene para nosotros una significación singular, tan grande como tuvo la reconciliación con Francia".
La Insurrección de Varsovia, que duró 63 días, fue la gesta armada más importante organizada en un país ocupado por los hitlerianos. Participaron en ella 50.000 combatientes polacos de los que murieron 18.000.
Los nazis, por orden expresa de Hitler, se ensañaron con la población civil, matando a 180.000 varsovianos y quemando o volando el 85 por ciento de sus edificios. EFE.
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