Lisboa, 11 nov (EFE).- El Premio Nobel de Literatura José Saramago denunció hoy que los gobiernos europeos se olvidaron de los hijos de los inmigrantes, en referencia a los disturbios callejeros que se registran en Francia desde el pasado 27 de octubre.
Saramago aprovechó la presentación mundial en el Teatro de San Carlos de Lisboa de su nueva novela, "Las intermitencias de la muerte", para señalar que los países de acogida olvidaron que los inmigrantes tenían hijos.
"Los barrios de las grandes ciudades como París, Lisboa o Madrid están llenos de gente excluida que llega un día que se harta", afirmó el escritor portugués, para recordar que en la Francia de 1968 quienes encabezaron las revueltas fueron estudiantes, no como hoy que "lo hacen excluidos".
Vaticinó un negro futuro en el caso de que no se tomen medidas de forma inmediata y opinó que la presión demográfica provocará una "concentración humana tremenda" en las ciudades europeas.
"Hay que tomar medidas para que la vida humana tenga sentido", subrayó en relación a las difíciles condiciones por las que atraviesan diversos colectivos.
También se refirió al drama de los que pierden su vida en las aguas del Estrecho de Gibraltar, cuando intentan llegar a Europa desde Africa.
Sobre su nuevo libro, Saramago dijo que se trata de una novela que escribió en poco tiempo y con mucha pasión, además de haberla concebido "con la conciencia de que pisaba un nuevo territorio", por lo comprometido del tema abordado.
Recordó que "As intermitencias da morte", en su título original en portugués, narra los conflictos resultantes de la decisión de la muerte de abandonar su actividad.
El Premio Nobel explicó que en su novela el alborozo que supone la jubilación de la muerte se convierte luego en motivo de preocupación en el país en el que tiene lugar, debido al impacto político económico, social y hasta religioso de esa situación.
"Si no muriésemos la vida sería imposible", afirmó el escritor, quien reflexionó sobre las dificultades que soportaría una sociedad en la que el tiempo se detuviese, con personas que tuviesen que mantener sus edades invariables durante toda la eternidad, como es su caso con casi 83 años.
Recordó que la idea de escribir ese libro surgió cuando leía "Los cuadernos de Malte Laurids Brigge", de Rainer María Rilke, y consideró que la sociedad no debería temer tanto la muerte, ya que "la inmortalidad sería infinitamente peor".
"¿En qué se tornaría el ser humano con una existencia eterna?", se preguntó el autor portugués, para afirmar que, si "no muriésemos, no viviría la especie humana".
Saramago recomendó que se viva lo mejor posible, intensamente y para transformar el mundo a mejor.
Además, pidió que se siga su ejemplo de sumarse al proyecto "Libros amigos de los bosques" de la asociación ecologista Greenpeace, en favor de editar en papel reciclado, como es el caso de "Las intermitencias de la muerte".
La presentación mundial de la nueva novela de Saramago contó con la presencia de los editores y traductores de las ediciones en español, portugués, italiano y catalán. EFE
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