Hasta en la pantalla grande, los Santitos no dejan de hacer "milagros".
El filme del director y productor mexicano Alejandro Springall se ha convertido en un éxito en el mercado hispano de Estados Unidos y ha obtenido buenas taquillas en México y España.
Llena de humor y lágrimas y de esa "realidad mágica" que se vive cotidianamente en Latinoamérica, Santitos es un filme que mezcla el fervor, el misticismo y el poder de la fe.
La película está basada en la obra del mismo nombre de la escritora María Amparo Escandón y hoy se estrenará en Costa Rica -con el nombre Diabluras de santitos - para inaugurar los cines del American Outlet.
Con una campaña de promoción superior a la que se realizó para la película Como agua para chocolate , Santitos logró penetrar en los más eficientes canales de distribución cinematográfica gracias a que la naciente compañía Latin Universe, que los apoya para llevar esa película en español a Estados Unidos, y a que Fox la distribuyó en México.
El año pasado, el filme recibió el premio a la mejor película latinoamericana del Festival de Sundance de Estados Unidos.
Y es que Santitos no solo es una película que ha logrado varios "milagros", sino que en sí misma habla de muchos.
Esperanza, su protagonista interpretada por la actriz Dolores Heredia, es una hermosa mujer de 36 años y llena de dolor porque su hija Blanca muere misteriosamente en el hospital.
Viuda y dedicada a su hija, la mujer se resiste a aceptar su muerte y se encomienda a sus santos. San Judas Tadeo, el de las misiones imposibles, se le aparece en el horno de su cocina y le dice que busque a su hija.
Fortalecida por el mensaje, Esperanza se lanza en una búsqueda que comenzará en los burdeles de su pueblo, Tlacotalpan, y concluirá en Los Ángeles. En el camino, la mujer se encuentra consigo y con su hija.
Santitos es una combinación de situaciones que despiertan la risa y que motivan las lágrimas. Luchadores, santos, sacerdotes, prostitutas y gente común se mezclan en este filme irreverente y sincero.
Muy cercana
Aunque se desarrolla en México y parte de Estados Unidos, los elementos de la cultura popular que rescata en la pantalla grande son comunes a toda Latinoamérica, lo cual motiva la identificación del público con las situaciones que ve en la pantalla.
"Es una película que nos habla de la idiosincrasia latinoamericana. Habla de las raíces profundas del cristianismo en el pueblo y la fe", expresó Luis Carcheri, gerente del Circuito de Cines Magaly (empresa encargada de las nuevas salas).
Santitos está muy cercana al realismo mágico, es más, se la ha considerado una de sus dignas exponentes. Sin embargo, la autora de la novela y el guión cinematográfico no está de acuerdo, pues para ella es algo más concreto.
"Para mí, es una 'realidad mágica', esa realidad que vivimos todos los días en Latinoamérica y que nos hace percibir lo extraordinario como cotidiano. El realismo mágico lo encontramos en la ficción, en la narrativa. La realidad mágica la encontramos en los periódicos, en la calle. Vivimos rodeados de santos y vírgenes que nos aparecen en los lugares más insospechados", expresó Escandón en una entrevista en su página en Internet.
La tradición latina de rezarle a los santos, como a San Judas Tadeo el de los imposibles y San Antonio el que ayuda a conseguir pareja es de lo más normal entre los cristianos católicos.
Para el sacerdote Gustavo Monge, quien también es antropólogo y profesor de religión, la nuestra es una religión sincrética, en la cual el trasfondo mágico se presenta en la manifestaciones más populares.
¿Y por qué rezarle a los santos? "El único intermediario entre Dios y el hombre es Jesucristo, eso hay que tenerlo claro. No obstante, no se puede negar la intercesión ante Cristo de personas que fueron muy buenas y que se sabe que han sido escuchadas por él", dice.
Y es que ese sincretismo es una vieja herencia, una que se remonta a la conquista, cuando los españoles traen una religión desconocida, monoteísta y la imponen. "Los indígenas era animistas, todo tenía alma; en cambio los europeos creían en un solo Dios. Al darse el enfrentamiento, surge el sincretismo, es decir, una mezcla de creencias.
Esta amalgama se muestra, por ejemplo, en que nosotros decimos que creemos en un solo Dios, pero también lo hacemos en los santos y en la Virgen", explica la antropóloga Ana Cecilia Arias.
Sin embargo, es claro que ni los santos ni la Virgen están al mismo nivel de Dios. Solo son intermediarios. "Son personajes que al tener una vida más cercana a él que yo, pueden ayudarme a mí", agrega Arias.
"En nuestra América Latina se da con gran fuerza ese carácter devocionario, donde la fe y las necesidades se reflejan en la búsqueda de gracias y favores", agrega el sacerdote Monge.
Así, las novenas, plegarias, hábitos y procesiones se vuelven parte de la religiosidad popular que nos caracteriza y nos une. "Nada de esto es malo, todo lo contrario, pero se le debe buscar sentido pues siempre debe mirar a la imagen de Jesús", detalla Monge.
Todo esto es evidente en Santitos , donde Esperanza carga con un altar portátil lleno con estampas de sus santos, a los cuales reza en los autobuses y la acompañan en los burdeles.
"En Santitos nos vemos reflejados, al igual que en Belleza americana , aunque aún no lo reconozcamos", aseveró Carcheri.
Para él, el filme mexicano se logró abrir paso entre la gran cantidad de cintas hollywoodenses porque es una combinación entre una película de buena calidad y que ha resultado un éxito comercial. Siempre que los filmes tengan esas característica será más fácil que lleguen a toda Latinoamérica y no se queden con ellas solo los países productores.
Los detalles
Película: Santitos
Director: Alejandro Springall.
¿Dónde se exhibirá? Se estrenará en los cines del American Outlet.
¿Cuál es su ubicación? Diagonal al parque de San Pedro de Montes de Oca.
¿A qué hora? 2:30, 4:45, 7 y 9:15 p. m..
¿A qué precio? ¢1.000
Premiada
Mejor Película Latinoamericana, Festival de Sundance, EE. UU., 2000.
Premio de la Crítica. XII Encuentros de Cine de América Latina, Toulouse, Francia, 2000.
Mejor Calidad Visual y Mejor Actriz. 40∞ Festival Internacional de Cine de Cartagena, 2000: