Para La Nación
Conduciendo un enorme Cadillac DTS de $50.000, Adam Sandler llega al Hotel Four Seasons de Beverly Hills sin guardaespaldas a cuestas, rechazando incluso la limosina que le habían ofrecido especialmente.
Conservando los pies sobre la tierra, mantiene la humildad de los grandes, aunque no pierde el buen sentido del humor detrás de cada respuesta.
Tampoco ama demasiado las entrevistas, pero al menos hizo una excepción para hablar sobre su vida personal; el paso del tiempo en Hollywood y cierto cambio en su carrera, con la dramática película Reign Over Me , que él mismo describe “sobre un hombre que pasó por algo terrible cuando perdió a su familia el 9/11”, refiriéndose al ataque terrorista de las Torres Gemelas en Nueva York.
“Pretende que nunca tuvo familia y solo afronta aquellos momentos tempranos de su vida”, agrega Adam, “hasta que un día se cruza con un compañero de la Universidad de Odontología (Don Cheadle) que lo hace sentir bien. Tiene mucho que ver con la amistad”, concluye Adam Sandler.
Detrás de la fama, ¿usted sigue en contacto con sus más íntimos compañeros universitarios?
Sí, sí. Yo estudié en NYU (Universidad de Nueva York) y tuve que compartir el mismo cuarto con otros cuatro compañeros, seguimos muy amigos. A uno de ellos lo veo todo el tiempo. Con los otros tres, nos cruzamos cada ocho años y cada vez que nos vemos, nos sentimos en familia.
EnReign Over Mesu personaje renunció a todo, incluyendo la profesión de dentista y empezó una nueva vida de un día por el otro. ¿Alguna vez en su carrera como actor llegó a pensar: “Quiero dejarlo todo y empezar algo completamente diferente”?
No, no todavía. Entiendo lo que le pasó a mi personaje, lo hizo porque no quería volver a ningún lugar que le recordara la vida con su familia. Pero yo no. Nunca quise renunciar. Tengo mucha suerte. Puedo hacer lo que quiero. Esto es un sueño para mi y tengo la oportunidad de vivirlo. Mi padre se retiró muy joven y le encantaba. Se había retirado a los 52 años o algo así. Todavía me faltan 12 años.
Ya cumplió 40 años. ¿Le preocupa la edad y el paso del tiempo?
No. Tengo a mi hija. Me siento más cómodo por el hecho de no tener que pensar demasiado en mí. ¡Hombre!... He vivido 39 años diciendo lo grandioso que soy y ya es hora de hablar sobre mi hija, a los 40 años.
¿Cómo lleva la paternidad fuera de las cámaras?
La situación con mi bebita es grandiosa. Amo esa pequeña. Cada día la disfruto más y me siento muy cómodo con ella. Pero preferiría que ella sea la que se sienta cómoda conmigo.
¿Ayuda a cambiar pañales?
Yo veo como los cambian, le doy ánimo a mi esposa.
¿La paternidad cambió el estilo de películas que hoy quiere filmar?
Peor que eso. (Riéndose) No quiero que mi hija escuche los discos que grabé.
¿Piensa filmar más películas con orientación familiar?
No tengo idea de lo que estoy haciendo... Me gusta lo que hago. Creo en lo que hice en el pasado y espero que mi hija disfrute las películas que he filmado, tanto como las películas futuras.
¿Y su esposa no ejerce cierta influencia en las decisiones que toma hoy en su trabajo?
Seguro, claro. Ella me dice cuando piensa que yo puedo hacer algo. Yo tenía miedo de filmar Reign Over Me y cuando mi esposa leyó el guion, dijo que debería hacerla. Trato de filmar buenas películas, quiero verme lo mejor que pueda en ellas. Claro que me siento más cómodo en una comedia, pero ahora que pude probar con algunos dramas, siento que aprobé el examen.
Detrás de la dramática historia de la película, Adam Sandler igual roba ciertas sonrisas en más de una escena. Acostumbrados a disfrutarlo en tantas comedias, sorprende verlo en una película como esta, donde cambió hasta el (des) peinado look . “Me hicieron una peluca que me ponía yo solo, por la mañana”, comentó Adam entre risas. “Fue divertido. El pelo largo me ayudó a esconderme de la gente”.
¿Reign Over Meha sido el personaje más difícil que le haya tocado interpretar?
Sí. Absolutamente es el que me exigió más tiempo en un estudio de cine. Lo ensayé, lo investigué y no paré hasta pensar como esa persona, hasta el final de la filmación. Acaparé muchísima información y conocí bastante gente que desafortunadamente pasó por lo mismo que mi personaje (perdiendo su familia después del ataque terrorista de Nueva York), vi como tratan el tema y el dolor diario, lo que hacen para evitar el sufrimiento y como es que no pueden dejar sus casas porque no quieren ver cosas o gente o simples cartas; no contestan el teléfono. Conocí muchas de estas personas que fueron lo suficientemente amables como para contarme sus historias.
¿En lo personal alguna vez hizo psicoterapia?
Sí. Estuve con un psicólogo una vez, cuando tenía 11 años.
¿Se acuerda cómo fue la primera sesión?
La psicóloga me había pedido que hiciera unos dibujos de mi abuelo mostrando lo que quería decir sobre él. Me acuerdo bien. Y creo que mi padre entró en la mitad de la sesión, preguntándome por qué estaba haciendo esos dibujos. “Eso se puede hacer en casa gratis”, me dijo. (No para de reír). Fue la última vez que vi a aquella psicóloga.
¿Para la película investigó el tipo de terapia por la que pasa gente que perdió a su familia en la tragedia del 9/11?
Investigué muchísimo y mucha de la gente que conocí pasó por sesiones de terapia.
¿Y lo dejaron compartir las mismas sesiones?
Sí, aquellas donde trataban estos temas. Sufren estrés postraumático o algo así. No era algo fácil para ellos y yo solamente entraba si les parecía bien, pero si querían que me fuera, me iba. Normalmente, me dejaron sentarme y quedarme con ellos, escuchando.
¿Les toma tiempo curarse?
Sí. Algunas personas que conocí todavía lo están viviendo después de casi seis años.
¿Piensa filmar más pe lículas dramáticas?
No. (Se ríe)