
Pocos minutos después de finalizada la prueba en la que la ondina costarricense Claudia Poll conquistó la medalla de oro en los 200 metros libre, en el marco de los Juegos Olímpicos de Atlanta, cientos de aficionados salieron de sus casas para celebrar sin límite su hazaña.
Las banderas tricolor ondeaban por doquier. Los gritos de euforia eran tan repetidos como los abrazos de gente que sin conocerse se fundía en una sola consigna, con el grito: "¡Viva, Costa Rica! ¡Viva, Claudia Poll!"
Momentos antes de la prueba, el Mall San Pedro, en la cabecera de Montes de Oca, lucía con el típico ambiente de visitantes en procura de ver ventanas, cumplir con alguna cita, tertulear o simplemente, degustar algún bocadillo o plato especial.
Sin embargo, como sincronizada, la concurrencia miraba inquieta sus relojes pues todos tenían pendiente la hora en que Claudia iba a competir; fue así como pacientemente fueron tomando posición frente a los televisores que se encontraban en el área de comidas.
En esos instantes hubo de todo; miradas fijas en el aparato receptor, dedos que se quedaban sin uñas, respiraciones aceleradas y algunas palabras como "¡vamos, machita!", eran la nota predominante, mientras otros secaban sus rostros una y otra vez.
Llegó la hora. Y los gritos de apoyo no cesaban. Todo se paralizó en el área de alimentos del Mall.
Nadie vendía. Nadie compraba; por el contrario, todos fueron una misma piel, aún más cuando la nadadora realizó el toque final: Claudia Poll, medalla de oro.
"Por un momento perdí el control; gritaba a más no poder olvidando que en ese momento estaba en mi trabajo, pero creo que esto no se ve siempre. Esta es la primera vez que las ventas bajan al ciento por ciento; durante 20 minutos nadie nos compró nada", dijo Erick Garro, dependiente del restaurante As en el Mall San Pedro.