Por Natalia Martín Cantero
San Francisco (EEUU), 18 abr (EFE).- Con un minuto de silencio y el sonar de sirenas justo antes del amanecer, San Francisco marcó hoy el momento en el que, hace exactamente un siglo, un terremoto devastó la ciudad.
Centenares de personas se reunieron esta madrugada en torno a Lotta's Fountain, el monumento en el distrito financiero que sobrevivió el temblor, para conmemorar el aniversario del terremoto que durante algo menos de un minuto, a las 5.12 de la mañana, sacudió la ciudad.
Entre los participantes se encontraban una docena de sobrevivientes -el mayor de ellos, Chrissie Mortensen, de 109 años, recordó el olor a humo al levantarse esa fatídica mañana, y una vaca que corría, con el rabo en alto, por California Street-, y políticos como el alcalde de San Francisco, Gavin Newsom.
"El espíritu pionero que define nuestro pasado también define nuestro presente, y hace que sea optimista con respecto al futuro", dijo Newsom.
Otros ciudadanos optaron por vestirse en traje de época.
Roberto Isola, un hombre de Daly City, llegó ataviado con un bastón, sombrero de copa y chaleco y guantes blancos en memoria de Enrico Caruso, el afamado tenor que entonó "Carmen" unas horas antes de que el edificio de la ópera se viniese abajo.
Al levantarse al día siguiente, Caruso dijo aterrorizado que nunca más volvería a San Francisco, promesa que cumplió.
El día arrancó con un solemne minuto de silencio, pero el resto de actos conmemorativos, como un desfile este mediodía, prometen ser mucho más ruidosos y llegar a otras localidades afectadas, como Santa Rosa, al norte de San Francisco, o San José, al sur.
Recordar lo ocurrido en el terremoto de 1906 es importante "porque va a pasar de nuevo. Los que ignoran la historia están condenados a repetirla", señaló el experto en urbanismo Jim Chappell al "San Francisco Chronicle".
Ciertamente, el grueso de la comunidad científica ya no se pregunta si un desastre similar ocurrirá o no, sino más bien cuándo.
Un nuevo estudio difundido el lunes indica que un seísmo similar al de 1906 causaría entre 1.800 y 3.400 muertes y 250.000 desplazados y dañaría más de 90.000 edificios.
Unos datos que, sin embargo, amedrentan a pocos por estos lares, o quizá sea que el tirón de vivir en esta zona puede más que la idea de que sucumba de nuevo a la calamidad.
Una encuesta del organismo Field Poll difundida hoy indica que los residentes en el área de la bahía tienen otras cosas en que pensar: sólo el 7 por ciento dice preocuparse mucho por los terremotos, comparado con el 15 por ciento que sí muestra preocupación en Los Angeles, ciudad que no ha vivido una tragedia como la de San Francisco.
"La gente está acostumbrada al factor riesgo que supone el terremoto y sigue adelante con sus vidas", señala Mark DiCamillo, director del estudio.
Hasta la llegada del huracán Katrina al golfo a finales de este verano, el terremoto de 1906 se consideraba el peor desastre natural ocurrido en la historia de este país.
El fuego que dejó reducida a cenizas la ciudad fue seis veces mayor que el gran incendio de 1666 en Londres, y el doble que el de Chicago en 1871.
En cuanto al terremoto, de 7,8 puntos en la escala de Richter, liberó el equivalente a 15 millones de TNT, según señala Mary Lou Zoback, investigadora del US Geological Survey.
Unos datos que hacen todavía más admirable la velocidad a la que se reconstruyó la ciudad que emergió como de un sueño, con altos edificios blancos y luminosos y los mismos tranvías eléctricos que todavía se utilizan hoy.
El terremoto atizó un miércoles, y el domingo 300 fontaneros ya estaban trabajando en la reparación de las cañerías.
Los bancos estaban operando de nuevo seis semanas después, y en pocos días miles de toneladas de basura fueron arrojadas a la bahía por unos 15.000 caballos que, aseguran los historiadores, trabajaron hasta la muerte en la reconstrucción de la ciudad. EFE
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