Londres. Los sacerdotes católicos en Inglaterra y Gales dispondrán de una guía con rigurosas recomendaciones destinadas a proteger a los niños de posibles abusos por parte de miembros de la comunidad eclesiástica.
El primer borrador de este documento, que contiene cincuenta recomendaciones en materia legal y de actuación por parte de los representantes de la Iglesia Católica, fue publicado hoy, martes.
El informe sugiere medidas como la inspección por parte de la Policía, cuando la situación lo requiera, de todo el personal relacionado con la Iglesia, tanto clerical como seglar.
Es la primera vez que la Iglesia Católica solicita a un grupo de expertos la elaboración de una guía de estas características, cuyo objetivo es combatir el repetido abuso a niños por parte de miembros de la comunidad religiosa.
El documento se publicará previsiblemente en verano y está siendo redactado por un comité de nueve expertos que incluye a psiquiatras, eminentes jueces, importantes funcionarios y miembros de organizaciones benéficas y de la Policía.
El borrador del documento recomienda que todo candidato a sacerdote sea interrogado sobre su pasado antes de ingresar en la comunidad religiosa y que se compruebe si está acusado de algún delito contra menores.
El informe propone también la creación de un archivo informático con datos de conducta de los clérigos y recomienda la destitución de su cargo de todos los religiosos convictos de acoso a menores.
Según el documento, de cuyo contenido hablarán a finales de este mes de abril los obispos de Inglaterra y Gales, la Iglesia debería establecer un grupo nacional de protección infantil para informar y asesorar en el nivel nacional.
Cada parroquia católica habría de disponer además de un representante de defensa del menor encargado de velar por el cumplimiento de las directrices del Ministerio del Interior en relación con la prevención de abusos infantiles.
"Esperamos que sirva para llevar una cultura de vigilancia y que cada uno de los miembros adultos de la Iglesia se responsabilice, consciente y activamente, en el fomento de la seguridad de los niños y los adolescentes", dice el borrador, cuya redacción está siendo dirigida por el ex juez Michael Nolan.
Los datos reflejan que de los 5.500 sacerdotes existentes en Inglaterra y Gales entre 1995 y 1999, hubo veintiún convictos de abuso a menores.
El primado de la Iglesia Católica en Inglaterra y Gales, el arzobispo Cormac Murphy O'Connor, anunció en septiembre pasado que tomaría medidas para prevenir nuevos casos de curas pederastas, tras ser duramente criticado por no denunciar a un sacerdote acusado de abusar de menores en la década de los ochenta.
El primado, advertido en 1985 del deshonesto comportamiento de Michael Hill, se limitó a cambiar de puesto al sacerdote y enviarlo de capellán al aeropuerto londinense de Gatwick.
En 1997, Hill fue condenado por nueve casos de abusos contra menores y otro por comportamiento indecoroso en un período de diez años. En otoño pasado fue puesto en libertad tras cumplir tres años y medio en prisión de una condena a cinco años.
En declaraciones a la BBC, el arzobispo de Birmingham, el reverendo Vincent Nichols, se congratuló de la iniciativa y señaló que había que empezar a ser "muy cuidadosos" a la hora de seleccionar a los futuros sacerdotes.
"Nosotros hemos comenzado a hacerlo en nuestra diócesis en los últimos años, pero creo -añadió- que Nolan pide que se haga en todo el territorio, y muy probablemente con la cooperación entre las diócesis".
Edición periodística: Adriana Quirós Robinson, Nacion.com Fuente: agencias.