El almuerzo se transformó en un almuerzo "típico", aunque el menú principal fueran los mariscos. La escena era como un insolente déjà vu, un "ya visto" estimulado por años de paisajes similares: cervezas, corbatas y televisores. Con el calor apretando y la desesperación por sacarle provecho al mediodía, la promesa de un cebiche o un arroz con mariscos fue fácil de aceptar.
En Los Korales, todo el mundo estaba en lo suyo. Algunos parecían clientes habituales, y otros, simples entusiastas con ganas de estar ahí. Los mariscos tienen una fama popular que no es tal (salvo en el Mercado Central, en ningún lugar son baratos), pero siguen convocando a quienes gustan mezclarlos con la cerveza.
El mesero dio con nosotros muy pronto, mostrándonos el meollo del asunto: un menú donde todo sonaba conocido, como entradas frías y calientes, cebiches, cocteles, filetes de corvina, mariscadas, corvinas empanizadas, langostas al gusto, pescado entero frito, camarones, especialidades en arroces y un tanto más de menudo marítimo.
Saber qué pedir en un lugar desconocido es siempre el azar de los azares, así que le dimos rienda suelta a la fortuna y, antes de que el mesero diera un paso para irse, pedimos una mínima porción de crema de mariscos, coctel de camarones y coctel de pulpo. Tuvimos que abstenernos del vuelve a la vida porque todas las conchas estaban censuradas.
Como platos fuertes, optamos por los arroces (medio de camarones y medio de pulpo), así como una típica corvina al ajillo.
Mar adentro
Pasaron las horas, hicimos chistes, nos bebimos las piñas y las cocacolas, y nada. Incluso tuvimos tiempo para un minucioso repaso de los pedidos de clientes que habían llegado después que nosotros, mientras apelábamos a los recursos histriónicos de nuestro invitado para aliviar la espera.
Nos entretuvimos contando las canas de una vecina, los objetos perdidos que estaban entre las conchas de adorno junto a la ventana (diademas quebradas, chingas de cigarro, sobres de confites), así como los últimos pormenores de las relaciones Costa Rica-Nicaragua. Cuando se alzó una voz y dijo ¡Nos vamos! fue cuando, como por arte magia, aparecieron nuestras entradas, que ya iban a ser salientes.
Un error transformó el coctel de pulpo en cebiche, pero nadie tenía ganas de pedir un cambio. El coctel de camarones estuvo correcto y la cremita de mariscos, apenas para cumplir.
No habíamos terminado las entradas cuando ya los platos fuertes estaban servidos. De los arroces no quedó ni un grano sobre el plato, y la corvina tampoco tuvo tiempo de despedirse. No hubo postres ni cafés, pero sí un cierto arrepentimiento: por la cantidad de cervezas sobre una mesa de señores, supusimos que había un menú especial de bocas -lo cual confirmamos después-, pero ese era un campo de investigación vedado para nosotros. Lástima: los entendidos afirman que es la verdadera especialidad de la casa, y no incluye solo mariscos.
Cómo, dónde, cuándo
¿Qué? Marisquería Los Korales.
Dirección: Centro Comercial Los Colegios, Moravia.
Horario: De lunes a jueves, de 11:30 a 11 p. m. Viernes y sábados, de 11:30 a 1 a. m.
Teléfono: 240-8635.
Tarjetas: Todas.
Precios: Coctel de camarones, crema de mariscos pequeña, medio arroz con mariscos, medio arroz con pulpo, filete de corvina al ajillo, piña y té frío. Total: ¢8.499.