Rosana es una mujer que ama la composición, se confiesa espontánea y "condenadamente perfeccionista", coloca barreras frente a su vida personal, huye de la fama y no le teme a nada.
La fama la atacó a los 32 años y ella la ha combatido fervientemente para que no la devore y la convierta en un producto del mercado.
Para muchos es una estrella naciente que ha sido piropeada por Joaquín Sabina, Víctor Manuel y Joan Manuel Serrat, pero ella se cataloga como una "compositora con suerte".
En solamente dos años, con sus dos discos Lunas rotas y Luna Nueva, la cantante española ha vendido más de dos millones de copias en todo el mundo. Actualmente, sus temas A fuego lento, Contigo, Si tú no estás y Si tú te vas, se han convertido en la música de fondo de bares de barrio, tiendas, restaurantes, autobuses, emisoras y discotecas, de todos los rincones de España, Latinoamérica y el mundo.
En solamente seis meses se ha hecho acreedora de dos premios Amigo, como Mejor Solista Español Femenino y Mejor álbum y de la Gaviota de Plata, en el Festival de Viña del Mar, en Chile.Aun así, Rosana, a sus 35 años, vive todavía con su familia, viste con jeans desgastados, no utiliza ningún cosmético y su cabello revela una relación distante con el cepillo.Ahora está de gira por América Latina, con su reciente producción Luna Nueva, que --según ella-- "es un disco para escuchar sin prejuicios, con los oídos y el corazón abiertos". Voz en carne viva Tiene un talismán que la acompaña adonde va, es su voz, con la que, a pesar de tener dos nódulos en la garganta, conquista al público.Esa voz le permite transformarse en una bolerista, una mariachi, una chica pop o una sonera caribeña.Sus letras llegan sin obstáculos al corazón de sus oyentes, sin ningún estilo determinado, sin caer en letras estereotipadas o abusar del romanticismo.Las canciones de Rosana usualmente hablan de amor, pero ella no toca para nada ese tema. Si se le pregunta a quién dirige sus letras, devolverá una sonrisa silenciosa, que hace pensar que su deseo es que sus canciones trasciendan más que su vida privada. Su vida está tras altos muros Rosana Albero nació en Lanzarote, en las islas Canarias. Es la menor de ocho hermanos; su padre era un pescador que puso la "carnada" apropiada para que su hija se sintiera atraída por este arte, regalándole instrumentos en lugar de juguetes.Cuentan en su casa que empezó a caminar por la música cuando a los tres años interpretó El Danubio Azul con un órgano de plástico que le regaló su padre. A los cinco años tocaba guitarra y a los ocho, luego de visitar un asilo en Navidad, compuso su primera canción. Esta época marcó a la cantante, ya que actualmente cuando se le pregunta por los recursos de su inspiración responde: "para componer necesito un sofá, mi guitarra, y la memoria de mi padre".Luego de abandonar el colegio de monjas dominicas de Arrecife, Rosana se dedicó a escribir temas para otros artistas, como Azúcar Moreno, Miguel Ríos y Sabina, hasta que sus amigos la instaron a cantar sus propias canciones. Al ver su talento, pronto le ofrecieron un contrato discográfico.De allí, lo demás es historia conocida, premios por todo el mundo, cuantiosas ventas de discos en poco tiempo, reconocimientos importantes como el ofrecimiento de Quentin Tarantino para usar sus canciones Talismán y Lunas rotas para la banda sonora de la película Curled.Pero, es aquí cuando nos preguntamos ¿qué más necesita Rosana, ante esta avalancha de "buena suerte", como ella le dice?La respuesta la dio hace poco: "Mi único deseo es seguir haciendo música y morirme feliz."Frases que dibujanFamilia:"No me gusta hablar sobre mi familia porque no tiene la culpa de mi fama ni tiene por qué soportarla, creo que es bueno mantenerlos al margen porque así siempre puedo gozar de la sensación de volver a casa". Entrevista con El País, publicada el 24 de enero de 1994Prentaciones:"Con los conciertos masivos me da rabia, me da coraje que a los que están allá lejos, lejos, no les veo la cara". Entrevista con la agencia ReutersImagen:"En mi caso, la imagen son mis canciones y mi voz. Por eso digo que yo no soy cantante, porque no elaboro mi imagen, mi producto, como un paquete comercial". Entrevista con El PaísVocación:"Yo no pensé nunca en ser cantante y de hecho no lo soy. Soy intérprete casual. Dejémoslo ahí. No es vocación. Yo sigo pensando que sobre todo soy compositora, y que esto de cantar es un regalo bonito, y es un juego curioso y divertido, pero cuando dices: 'vaya, me aburro', más vale la pena retirarse". Entrevista con agencia Reuters, el 18 de febrero de 1999.Composición: "No creo en las fórmulas para componer. Escribo cosas que me dan ganas de escuchar a mí. Respeto ciento por ciento mi estado de ánimo en ese momento; por eso, no creo que este nuevo disco sea mejor que el anterior. Cada uno tiene su personalidad y es único". Entrevista de La Nación, de Argentina, el 28 de noviembre de 1998Inspiración:"Todo lo que hago tiene que ver con el lugar donde me crié y donde sigo viviendo. Cuando escribo estoy rodeada del mar y el sol que me alumbra, estoy rodeada de la música de todos lados. Lanzarote es un lugar donde puedes escuchar un son cubano y una obra clásica. Es de un crisol de razas y de un eclecticismo impresionante. Se ve y se escucha en las calles. Soy producto de ese lugar y así es mi música". Entrevista con La Nación, Argentina.Forma de pensar: "Se puede estar triste pero no ser desgraciado; creo que quien no te quiere, no te merece y que cuando algo me hace sufrir, que se vaya". Entrevista con La Nación, Argentina