No escatimaron en nada. Simplemente alquilaron una casa a la orilla del mar en el mexicano Puerto Vallarta y allí, con el océano de escenario y las rancheras de cantina como inspiración, el grupo mexicano Maná grabó su nuevo disco.
Fue sencillo: acondicionaron las habitaciones con el equipo de estudio necesario y grabaron Sueños líquidos, el quinto larga duración de su carrera.
A la orilla del mar
"Escogimos Puerto Vallarta porque nos pareció un sitio fantástico para llevar a cabo la grabación. Es uno de los lugares más bonitos que he conocido en mi vida. Es un sitio muy mágico, con mucha vibración... Es muy inspirador", manifestó Fher, cantante y líder del grupo.
Excepto la batería, todas los temas e instrumentos se grabaron en ese puerto de la costa mexicana y la mezcla final se realizó en Los Ángeles, en agosto último.
"Casi no usamos computadoras, porque sentimos que la música se está deshumanizando", explicó Fher, al tiempo que agregó que hasta incluyeron un tres, instrumento de cuerdas cubano.
El primer sencillo del disco es Clavado en un bar, tema que "tiene una letra de despecho, para lo cual nos inspiramos en José Alfredo Jiménez, el más grande de los compositores de rancheras", agregó el músico.
Clavado en un bar es en realidad una ranchera con ritmo de rock, sobre una mujer indiferente ante su enamorado.
Este es el primer disco del grupo en dos años, desde que su cuarto álbum, Cuando los ángeles lloran, lograra convertirse en todo un éxito en Latinoamérica.
"El título del nuevo disco es el resultado de tener millones de toneladas de agua frente a nosotros. Además, muchos de nuestros temas evocan sueños, y otros, agua, líquidos. Mucho tiene que ver con lo que nos está sucediendo", agregó el líder de la banda.
El disco fue producido por Fher y Alex, el baterista; y tuvo la coproducción de Benny Faccone, de la casa Warner Music México.
Juan Calleros, bajista de la banda, comentó que en Puerto Vallarta se vivió una "atmósfera de libertad, de poder hacer lo que estamos sintiendo a la hora de grabar; fue más libre, no tan frío como en un estudio".
Como en ocasiones anteriores, la mayoría de las composiciones fueron obra de Fher y Alex.
Rancheras y más
Los temas de Sueños líquidos reflejan una gran sensualidad, un erotismo que no es nuevo en la composición de Maná. "Sueños líquidos, hablando de las letras, tiene mucha sensualidad, hay mucho erotismo", opina Alex.
En realidad existe una variedad temática y rítmica en Sueños líquidos. Me voy a convertir en un ave -por ejemplo-, habla sobre los derechos humanos. Mientras, Muelle de San Blas, cuenta la historia -real, según Fher- de una mujer supuestamente alemana que hace 40 años espera a la orilla del mar el regreso de su hijo. "Le dicen la loca del pueblo", comentó el cantante, quien la conoció personalmente.
Hechicera, por su parte, presenta una interesante fusión entre el reggae y el flamenco, y Como un lobo por tu amor es una rítmica tonada al estilo del rock and roll de los años 60.
"Hay canciones que tienen metáforas, hay muchas que son sueños, hay muchas canciones en las que la instrumentación es muy fantástica, muy energética, sonidos alucinados", manifiesta Alex.
Incluso hay una pieza de Sergio Vallín, guitarrista del grupo desde hace un par de años. Se trata de Ámame hasta que me muera, una rumba flamenca cuya música es de Sergio y constituye la primera en la que otro integrante de la banda comparte la autoría con Fher y Alex. "Fue un logro que me llena de orgullo", confesó el guitarrista.
Sueños líquidos ya se encuentra a la venta en las principales disqueras del país.
Maná en disco
Falta Amor 1990
¿Dónde jugarán los niños? 1992
Maná en vivo 1994
Cuando los ángeles lloran 1995
Sueños líquidos 1997