San José. El doctor Roberto Ortiz, cual si fuera un mago, logró transformar las risas de miles de niños en ayuda para otros miles –niños también– necesitados y enfermos.
En lugar de toga, su gabacha, y en vez de varita mágica, su estetoscopio... Su visión y esencia humanista lograron poner en práctica y llevar a la realidad un sueño propio de los cuentos de hadas: lo que ahora todos llamamos Parque Nacional de Diversiones.
El doctor Ortiz falleció el pasado 4 de setiembre, luego de 84 años de vida, todos dedicados a ayudar a los demás.
“Vivir siendo útil a la Patria, a la familia y a la sociedad es cumplir con Dios”, decía.
Aunque hoy sus familiares y todos aquellos que tuvieron la oportunidad de conocerlo y sentir su bondad lo lloran apesadumbrados, mañana su recuerdo y su legado dibujará una sonrisa en sus rostros, sus obras son inmortales.
Él simbolizó el cariño y el respeto de un pueblo agradecido hacia un verdadero médico, un hombre que al cabo de más de cincuenta años de lucha en los pasillos de nuestros hospitales se desvanece en conocimiento, experiencia y ejemplo para las nuevas generaciones de galenos.
Trayectoria. El doctor Ortiz Brenes se destacó como practicante interno del Hospital de la Cruz Roja mexicana y como médico de cabecera en los cantones de Moravia, Guadalupe y Coronado.
Fue cirujano pediatra en la Clínica de Tumores. En sus manos, en su mesa de operación, estuvieron más de 30.000 niños.
Fue vicepresidente del Patronato Nacional de la Infancia, creador y miembro de la Feria de las Flores para ayudar al Hospital de Niños.
Fue jefe del Departamento de Cirugía de ese centro médico desde 1961 hasta su jubilación el 6 de setiembre de 1984. También fue miembro de la junta directiva de la Caja Costarricense de Seguro Social en varios períodos.
Desde que era estudiante de la Escuela Buenaventura Corrales, donde realizó su educación primaria, hasta prestigiosas universidades norteamericanas donde acrecentó sus conocimientos en la especialización de la cirugía de niños, su altruismo fue una de sus principales características.
Su amplia trayectoria en el campo de la Pediatría le merecieron gran cantidad de reconocimientos como miembro honorario de la Cirugía Pediátrica en Colombia, Perú, Argentina y Francia.
Gestor. Con el propósito firme de dotar de recursos económicos al Hospital de Niños, tuvo la visionaria idea de crear un Parque Nacional de Diversiones.
Así se mataban dos pájaros de un tiro: se generaba sana diversión para la niñez y la juventud y se le metía el hombro al hospital.
En el 2003 fue reconocido por la Asociación Nacional de Parques de Diversiones por su lucha a favor de la niñez. Fue galardonado también por la Defensoría de los Habitantes con el premio al mejoramiento de la calidad de vida.
Tras una vida de logros y ayuda al prójimo, ahora el doctor de los niños, el gestor de sonrisas, descansa merecidamente con la satisfacción de que la tarea está hecha.