BUENOS AIRES. AFP y redacción. El escritor y humorista argentino Roberto Fontanarrosa, creador de personajes entrañables como el gaucho Inodoro Pereyra y el espía Boogie el Aceitoso, murió ayer en la ciudad de Rosario, víctima de una enfermedad neurológica que lo había obligado a abandonar el dibujo.
Fontanarrosa, de 62 años, se había despedido de una de las pasiones de su vida, el dibujo, en enero cuando anunció que la grave enfermedad que padecía le había inutilizado el brazo derecho.
Con una admirable hidalguía se presentó entonces ante los periodistas, sentado en silla de ruedas, con un cuello ortopédico e intentando firmar autógrafos con su temblorosa mano derecha.
El Negro escribió también cuentos inolvidables como El Mundo ha vivido equivocado y Palabras iniciales , entre otros.
En muchos de ellos, el futbol tiene una presencia fundamental, como en 19 de diciembre de 1971 donde relata la victoria de los rivales acérrimos Rosario Central sobre Newell’s Old Boys, en una semifinal.
Para enfrentar la adversidad, el dibujante evocaba el humor de sus personajes, en este caso del gaucho Inodoro Pereyra, quien con su inefable perro Mendieta y su mujer La Eulogia, despierta sonrisas de los lectores dominicales de la revista de Clarín .
Algunos de sus personajes trascendieron las fronteras de Argentina, entre otros Boogie el Aceitoso, un matón a sueldo que admira a Jack el Destripador y cuyas andanzas fueron publicadas con éxito en Colombia y México.
El primero de los 25.000 chistes que publicó Fontanarrosa fue impreso en mayo de 1968, una fecha emblemática para la juventud francesa. En el dibujo, un policía muestra su bastón manchado de rojo sangre y dice: “No hay ninguna duda: eran comunistas”.
Influencia exterior. Dos caricaturistas costarricenses, Arcadio Esquivel y Carlos Arroyo, destacaron la influencia de Fontanarrosa en el dibujo humorístico.
“Fontanarrosa ha dado un aporte similar al de Quino. En Fontanarrosa, se han inspirado muchos caricaturistas jóvenes. A mí en lo particular me dio mucha influencia y conozco mucha gente que se inspiró en su trabajo”, dijo Esquivel.
Arroyo comentó: “Roberto Fontanarrosa tuvo una influencia enorme en los humoristas gráficos desde México hasta Sudamérica. Su dibujo está dentro de la línea ‘feísmo’, donde los dibujos son feos a propósito, pero siempre llenos de humor. Inodoro Pereyra fue su taller. Hizo libros de temas muy variados y fue muy crítico”.