LA ANARQUÍA CÓMICA, la risa como parte del delirio harto punzante de la provocación, ese fue el arte del cómico estadounidense Andy Kaufman (1949-1984), cuya vida recoge ahora la película El lunático, con toda la polémica del caso y la dirección del buen cineasta checo Milos Forman.
El lunático es una cinta que parece comenzar al revés, no en su argumento, sino en sus imágenes, mientras Andy Kaufman (buena actuación de Jim Carrey) nos despide y los créditos finales de la película aparecen en pantalla. Una espera y, luego, las cosas (relato e imágenes) se acomodan para adentrarnos en la vida de Kaufman, quien desde niño sintió la necesidad de convertir el humor en un espectáculo.
Ese Kaufman, quien hizo del chiste una irreverencia y de la burla una brasa, pronto encontrará su "ángel protector", en este caso un agente cazatalentos llamado George Shapiro (Danny DeVito), quien lo llevó al triunfo gracias a la conocida serie de televisión Taxi. Precisamente, por Taxi, Andy Kaufman globalizó su nombre.
Sin embargo, Taxi no lo era todo. Kaufman era más que eso, y es lo que trata de narrarnos la película con respetable intensidad dramática: contarnos del cómico y de Tony Clifton, su otro personaje (su "otro yo" creado por él), para decirnos que -entre Kaufman y Clifton, doble vida- el humor llegaba por partida doble, y doblemente provocativo.
El lunático describe el repertorio extraño en las presentaciones del cómico, capaz de utilizar el silencio para sacudir carcajadas, de agredir con sorna al público, de engañarlo con los más distintas embustes (simular las situaciones más inverosímiles), de ponerse a leer El gran Gatsby de principio a fin en una función (cansado de que solo le pidan el personaje de Taxi), de meterse a la lucha libre con el desenfado del humor grosero, de hacer del amor una charada y de casarse con Lynne Margulies (Courtney Love).
Andy Kaufman (y su "otro yo": Tony Clifton) hicieron de su arte una mentira, de la mentira una gracia, incluso en la práctica del antihumor, para evidenciar la paradoja del humor. Así a tal punto, a tal, que cuando Kaufman enfermó de cáncer en los pulmones, nadie se lo creía (¿era una burla más?), e -incluso- muchos pensaron que su muerte era un timo y que Kaufman aparecería en sus propios funerales.
Esa es la vida que ahora los guionistas Scott Alexander y Larry Karaszewski escriben para el cine, con la misma actitud desenfadada que lo hicieron con las vidas de Ed Wood y de Larry Flynt para sus respectivas películas (1994 y 1996).
Con ese guión, Milos Forman opta por una (excelente) película caricaturesca, inteligente y aguda, un tanto en la tragicomedia, tan divertida como amarga, tan patética como intensa. Milos Forman vuelve comprensible lo insólito en la conducta de Andy Kaufman. Película muy cariñosa para con su personaje y para con su arte, que ambos se lo merecen.
Cómo, dónde, cuándo
El lunático se exhibe en Cinemark, Outlet, Variedades, Plaza Mayor, Cariari.
Entrada: De ¢800 a ¢1.200, según la sala; precio especial para pensionados.
Horario: Funciones regulares.
Inicio: Mañana, viernes.