RIO DE JANEIRO (AFP) - La XV edición de los Juegos Panamericanos se celebrará entre el 13 y el 29 de julio en Rio de Janeiro, una ciudad que luce como ícono al Cristo Redentor, enclavado desde hace 75 años en el morro del Corcovado y ahora convertido en una nueva Maravilla del Mundo.
El pasado 7 de julio, el Redentor quedó entre las Nuevas Siete Maravillas del Mundo, en una votación por internet impulsada por la fundación privada New Open World Corporation (NOWC), creada por el suizo Bernard Weber, aunque sin el apoyo ni los criterios de la UNESCO.
Por el camino, quedaron indiscutibles obras como la Torre Eiffel de Paris o el templo de Angkor Vat en Camboya.
La elección hizo festejar la semana pasada a unas 400.000 personas que cantaron y danzaron por horas en la famosa playa de Copacabana en el marco de un evento global contra la contaminación ambiental, la edición carioca del Live Earth, realizado en nueve ciudades del mundo.
Pero la conmemoración también se plegó al inicio de las justas deportivas panamericanas que reunirán a 42 países y más de 5.000 atletas. Seguramente el Cristo será punto obligado de visita para los 700.000 turistas que se esperan por esta época.
El imponente monte Corcovado, en el barrio de Cosme Velho (zona norte), alberga en su cima a este coloso de más de 1.000 toneladas de cemento armado, que acabó consolidándose como ícono de Brasil y pasó a ser presentado como símbolo de la idiosincracia y belleza carioca.
En lo alto hay una vista deslumbrante: desde la Bahia de Guanabara y el famoso cerro Pan de Azucar hasta montes de floresta nativa y distintas playas de la ciudad. Y para muchos locales, solo esto deja casi en evidencia que "Dios es carioca".
La estatua transformada en el principal centro de atracción turística de la 'Ciudad Maravillosa' tiene 38 metros de altura --8m de ellos de su pedestal-- y fue inaugurada el 12 de octubre de 1931 tras casi cinco años de obras.
Rio, con seis millones de habitantes, vive sus contrates de miseria y opulencia, de belleza y problemas, además de una endémica violencia urbana en ascenso siempre bajo la atenta mirada desde las alturas --a unos 709m sobre el nivel del mar-- del Cristo del pueblo carioca.
Su gestación inicialmente fue discutida en 1859 por la Princesa Isabel y autoridades religiosas, pero no salió de una idea, que se volvió a reflotar en 1921 antes de conmemorarse el aniversario de la Independencia brasileña.
La colocación de la piedra fundamental fue en abril de 1922 pero las obras no comenzaron hasta 1926. Entre sus 'padres' figuran el escultor francés Paul Landowski y el ingeniero Heitor da Silva, autor original del proyecto.
El símbolo carioca tuvo dos restauraciones desde su inauguración: una en ocasión de la visita del Papa Juan Pablo II (1980) y otra en 1990; pero en 2003 para facilitar la llegada de los miles de turistas que ascendían al Corcovado en tren, se colocaron escaleras mecánicas hasta sus piés.
Ahora, con la bendición de su Redentor, Rio de Janeiro sueña con realizar los mejores Juegos Panamericanos de la historia, poder generar confianza para alcanzar los Juegos Olímpicos de 2006 y que todo ello sirva para vivir en una ciudad más pacífica y menos caótica.
© 2007 AFP