Sin dejar de levantar polvo, dudas y polémica, el proceso de depuración y transformación del Servicio Exterior costarricense da hoy un paso más al entrar en vigencia el Código de Conducta y Disciplina de los funcionarios y empleados en el Servicio Exterior de Costa Rica
La nueva normativa, de acatamiento obligatorio para todos los trabajadores de la diplomacia, se abrirá paso entre el regocijo de las autoridades, el escepticismo de sectores diplomáticos nacionales, las críticas de la oposición política y el temible recuerdo de los peores escándalos diplomáticos revelados hace un año.
El código de ética, establecido por decreto el pasado 18 de julio, obliga a los funcionarios a mantener una conducta irreprochable dentro y fuera del país mientras sean representantes del Estado, fija prohibiciones expresas y establece sanciones. (Véase recuadro).
Además, crea una comisión de ética y disciplina para investigar las denuncias y recomendar al ministro de Relaciones Exteriores los castigos que debe imponer a quien incumpla lo estipulado.
La concreción de los lineamientos de conducta es otra de las consecuencias de las revelaciones acerca de la penetración de mafiosos e individuos de oscuros antecedentes en el Servicio Exterior.
Los casos del italiano Luigi Ardino y el ruso Serguei Mikhailov fueron, entre otros, los puntos culminante de tales irregularidades.
A Ardino, quien fue agregado económico honorario de nuestro país en Bélgica entre 1990 y 1993, las autoridades nacionales lo arrestaron en San José, el 24 de octubre del año pasado, por ser evasor de impuestos y prófugo de la justicia italiana.
En noviembre de 1995 la prensa rusa denunció que Mikhailov era uno de los líderes de la mafia de Moscú. El había sido nombrado como cónsul honorario tico en Moscú el 4 de febrero de 1994.
A raíz de esos casos se conformó una comisión de alto nivel para la reestructuración de la cancillería, la cual, entre otras medidas, recomendó, el pasado 14 de mayo, la eliminación de la carrera diplomática honoraria y el cese de 42 cónsules honorarios.
Satisfacción y dardos
La redacción del primer borrador del Código de Conducta y Disciplina de los funcionarios y empleados en el Servicio Exterior de Costa Rica, estuvo a cargo de Enrique Castillo, exministro de Justicia, exembajador en Francia y presidente de la Comisión Calificadora de Ingreso a la Carrera Diplomática.
Para Castillo, quien considera que el documento final es muy similar al original, la normativa viene a "poner orden en forma democrática, civilizada y con reglas del juego bien definidas" pues hasta ahora, en su criterio, el ministerio de Relaciones Exteriores carecía de un instrumento ordenador.
El vicencanciller, Rodrigo Carreras, considera que este código de ética llena un importante vacío y lo consideró como un avance en el proceso de transformación de ese ministerio.
No obstante, para un grupo de diplomáticos nacionales, que prefirieron no ser identificados, la nueva normativa es ambigua y se presta para conflictos y purgas internas dentro de las misiones diplomáticas; tiene carácter policiaco y represivo y duplica lo ya estipulado en el Estatuto del Servicio Exterior y su reglamento.
El excanciller Bernd Niehaus coincidió en que el documento es una repetición de regulaciones anteriores que no eran cumplidas. "En todo esto hay mucho show. Algunas cosas se quieren hacer, pero otras son para aparentar que se están haciendo", sostuvo.
Sin embargo, Castillo detalló que el código es un complemento de las normas anteriores pues aquellas solo eran de acatamiento para los funcionarios de carrera mientras que la nueva reglamentación alcanza también a quienes han entrado a la Cancillería por nombramientos políticos.