De los seis candidatos entrevistados, el exministro de la Presidencia fue el que más rápido contestaba las preguntas sobre sus años mozos. Para él, la juventud se quedó a la vuelta de la esquina.
Dicharachero y de buen humor, el todavía diputado Ricardo Jaime Toledo Carranza habló de todo: de aquellos años en que se ganó la vida como trailero en tierras lejanas, de sus deseos frustrados de estrellato musical y de cómo cree que se debe estimular, en vez de desaprovechar, a los cerebros más jóvenes del país.
-¿Quién era a los 18 años? -Un soñador, alguien a quien le gustaba muchísimo la política. Estaba en la Universidad de Costa Rica, estudiaba agronomía y pasaba siempre metido en movimientos políticos. Recuerdo que mi primer voto fue en la universidad, cuando voté por Cotico (Fernando Coto) para la FEUCR (Federación de Estudiantes).
-¿Su logro y su temor?
-Mi mayor temor fue la vez que agarré una lancha que tenía mi papá, en la casita en Tárcoles, y salí irresponsablemente con dos amigos a pescar. Me quedé sin gasolina, tuve que tirarme al agua y el miedo eran los tiburones. Todavía hoy mis pesadillas son con tiburones.
"Mi mayor triunfo fue cuando fui viceministro de Trabajo, porque tenía apenas 23 años. La Constitución Política obliga a tener 25 años como edad mínima para un puesto de ese tipo, y aun así el presidente Carazo me nombró . Para mí, fue algo impresionante".
-¿Su gusto musical?
-En ese entonces, lo que escuchaba era música disco, y el primer acetato que tuve fue el de la película Grease , con John Travolta y Olivia Newton John, que por cierto me fascinaba.
"El primer concierto al que asistí fue de Joan Manuel Serrat, cuando estaba yo en la U , y siempre me quedé con las ganas de ver a Gloria Estefan con el Miami Sound Machine.
-¿Qué no lo dejaron hacer?
-Ser cantante, ese era mi sueño. Con la plata de los 15 años, me compré una guitarra y mi mamá se le sentó encima y me dijo: 'Si sos guitarrista, serás bohemio toda la vida. Cuando te gradués, verás si tomás clases de guitarra', lo que al final nunca hice.
-¿La promesa incumplida?
-No creía que fuera a estudiar derecho, pues era una carrera que no me gustaba. Luego lo hice, pero no es que me fascine.
-¿Su anécdota?
-Mi mamá era especialista contándolas y esta se la dijo incluso a una muchacha que llevé a la casa: una vez, cuando estaba chiquillo, andaba muy mal de plata en Navidad. En esa época, las piyamas viejas de franela se usaban para sacarle brillo a los zapatos.
"Resulta que mi tía Eunice tenía un novio -don Rolando Angulo, el periodista- y el día que él llegó a la casa, yo me puse la piyama toda rota para pedirle plata. Todavía a estas alturas, esa anécdota aún me da mucha vergüenza".
-¿Su pendiente?
-Montar una empresa para traer cantantes internacionales. Quería ser promotor.
-¿Su posición económica y su visión de mundo?
-Soy de clase media, pero tuve la oportunidad de viajar... cuando ahorraba mi platilla me iba a algún país. Pero igual fui alguien que vivía de su salario y creo que el haber estado ocho años en Estados Unidos -donde fui trailero- me cambió mi manera de ver las cosas.
-¿Su primer voto?
-Lo que me hizo decidirme fue: "Yo voy de frente, yo doy la cara", que era lo que decía Rodrigo Carazo.
-¿Por qué ha bajado la participación juvenil en política?
-El desencanto fue provocado por la corrupción de los políticos; además, no darle participación a los jóvenes los desanimó.
"Si al muchacho lo hacés parte de la estructura y de la toma de decisiones, la cosa cambia; pero no si los ponés a pegar banderas y los usás solo en las elecciones".
-¿Quién le habló de sexo?
-Los amigos en la calle, pues mi papá nunca, y mi mamá, menos. Las abejitas y ese cuento nunca me lo dijeron, por lo que todo lo aprendí en la calle.
¿Y usted, habló de sexo con su hijo?
-Sí, pero ahora él es el que me enseña. Y cosas que no sabía, él me las explica. En nuestra casa se habla sin problemas de condones, de cuidarse, de la responsabilidad de tener un hijo y de cómo esta decisión debe ser tomada en pareja.
-¿Qué haría si un hijo suyo fuera homosexual?
-Amarlo. Es mi hijo y por una preferencia sexual no podría decirle que no lo quiero. Lástima, porque me gustaría tener un nieto, pero lo respetaría igual.
-¿Su posición sobre la educación sexual?
-Creo que es una cuestión más de valores y se debe abordar primero en el hogar. Podés complementar cierto tipo de situaciones en los colegios y escuelas, pero los valores fundamentales y el conocimiento de tipo sexual deben salir del hogar.
"En esto no podemos juzgar a los maestros, pues depende de los padres. Eso sí, las guías sexuales que se usan en las escuelas y colegios no explican nada. Esto va muy acelerado y no podemos cerrar los ojos a esos cambios".
-¿Su posición sobre los 'sportbooks'?
-Creo que quienes los cuestionan son hipócritas, pues se trata de empresas como cualquier otra. Si no están aquí se irán a otro país, llevándose todos los empleos que generan. Lo que hay que hacer es cobrarles los impuestos que les tocan.
"Hay gente que solo quiere vivir de la naturaleza y eso no es posible. A los sportbooks los han satanizado, cuando ojalá más bien hubiera esta opción en Guatuso, Upala o Los Chiles.
"En cuanto a que si un muchacho deja de estudiar para trabajar ahí, eso es una decisión personal y se le respeta".
-¿Qué ofrece a los jóvenes en su plan de gobierno?
-Presenté un proyecto de ley en el que se obliga al Estado a que el 5 por ciento de su planilla esté conformada por muchachos entre 18 y 25 años. Este da beneficios fiscales a las empresas privadas que hagan lo mismo. No es posible que al muchacho que sale de la universidad le digan que no lo nombran porque no tiene experiencia, ¿cómo va a tenerla si no le dan trabajo?
"También creamos el programa 'Vivienda por primera vez', que da oportunidades de comprar apartamentos accesibles a jóvenes de clase media. Se bajarían las tasas de interés, no para regalarles casa, pero sí para que puedan estar tranquilos y trabajen para ellos, no para el banco.
"En mi plan hablo también de cultura, deporte y arte, de darle estímulos a los muchachos brillantes que, por falta de oportunidades, no desarrollan sus talentos. El haber vivido en Estados Unidos me sirvió para ver que la sociedad no solo necesita poder económico, sino también el desarrollo de la creatividad".
-¿Su punto de vista sobre la explotación sexual?
-Es una realidad, no una ficción. Los menores muchas veces no tienen noción de lo que hacen y lo ven como un medio de ayudar a sus familias. Hay que meter en la cárcel a los infelices que los corrompen y fortalecer las leyes.
-¿Qué opina del joven inmigrante ilegal?
-Me preocupa. Si viene la gente a trabajar, bendito Dios. El problema es que hay empresarios ticos irresponsables que los ponen a trabajar por la mitad del salario y en un régimen inferior. El otro problema es que al costarricense lo desplazan.
"No importa que venga a trabajar. Lo malo es cuando vienen ilegales y nos crean un problema social enorme".
-¿Qué lo diferencia?
-Que yo espero darle a la juventud las oportunidades con las que no conté y por las que tuve que ir a otro país, donde aprendí cómo se sufre al escuchar el Himno Nacional a la distancia.
"Lo que he vivido lo he podido dar, como empresario y en la función pública. Quiero poner lo poco que tengo al servicio del país".