Desde el día que fue proclamado Rey de España, el 22 de noviembre de 1975, Juan Carlos de Borbón afrontó el reto de vencer los estereotipos que los españoles manejaban en torno a él: que su inteligencia era escasa, que sería un obstáculo para recuperar la libertad perdida con la dictadura de Francisco Franco quien acababa de morir, y que duraría poco en el trono.
Ahora, al celebrar los 25 años de su estancia en el trono, el monarca no solo demuestra que poseía capacidad de sobra para reinar y permanecer allí, sino que aparece ante el mundo como una figura determinante en la consolidación de la democracia en España.
Hoy es querido y respetado por sus súbditos, frente a los cuales se presenta como un ciudadano más.
Desde un inicio prometió ser el rey "de todos los españoles", y así ha marcado la diferencia entre la monarquía española y las del resto de Europa.
"El Rey y su esposa, doña Sofía, son personas sencillas, no se rodean de tanta pompa como lo hacen otras familias reales. Ellos permanecen muy cerca del pueblo y conocen sus necesidades, por eso se han ganado su confianza y su cariño", dice el embajador de España en Costa Rica, Víctor Ibáñez-Martín.
Rey, gracias a Franco
Juan Carlos nació el 5 de enero de 1938 en Roma, Italia, hijo de don Juan de Borbón y Battenberg y doña María de las Mercedes de Borbón y Orleans. Su abuelo, Alfonso XIII, fue el anterior rey de España, y por tanto le correspondía a don Juan ser su sucesor.
Franco fue quien decidió que Juan Carlos subiera al trono después de Alfonso XIII, el cual permaneció exiliado en Roma durante la dictadura. Don Juan y su hijo también estaban con él.
"Al terminar la guerra civil de España en 1939 mucha gente esperaba que se reestableciera la monarquía, pero Franco siguió como caudillo y se negó a hacerlo. Don Juan se enfadó mucho, pero Franco le dijo que, si deseaba que la monarquía siguiera, tenía que cederle a Juan Carlos sus derechos como sucesor de Alfonso XIII", explica el español Mario Zaragoza, secretario de la Academia Costarricense de Ciencias Genealógicas.
Según dice, don Juan no renunció a sus derechos, pero aceptó que Juan Carlos estudiara en España y creciera bajo la tutela del régimen franquista. Así, en 1948 con solo 10 años el actual rey se trasladó a España.
Tal como lo dice el escritor Mario Vargas Llosa en su artículo 25 años de emociones publicado en el diario español El País y reproducido anteayer en la Revista Dominical de La Nación Franco siguió muy de cerca la formación de Juan Carlos, educándolo a su modo para que fuera rey cuando él muriera.
Defensor de la democracia
Así las cosas, los españoles pensaron que el reinado de Juan Carlos sería una extensión de la dictadura, pero él los sorprendió: una vez que llegó al trono, contribuyó a desmantelar poco a poco el sistema franquista, a establecer la ansiada democracia, y a consolidar la monarquía constitucional.
"Cuando Juan Carlos fue proclamado rey no existía una constitución democrática, sino un conjunto de leyes dictadas por Franco que le daban muchas atribuciones a él como su sucesor", detalla Zaragoza.
El monarca, en lugar de aprovechar ese poder en favor suyo, propició que se legalizaran todos los partidos políticos y se efectuaran elecciones libres para elegir a un nuevo jefe de gobierno, así como que se aprobara una constitución que le asigna a él mismo atribuciones mucho más reducidas de las que tenía al principio.
"Los poderes del rey son muy escasos, son más que todo protocolarios, pero él goza de tal prestigio y le ha aportado tanto al país que la gente está convencida de que de alguna manera España irá mejor mientras exista la monarquía", manifiesta el embajador Ibáñez-Martín.
Monarca con estilo propio
Según el embajador, don Juan Carlos se negó desde un principio a vivir en el Palacio Real uno de los más grandes de Europa y El Palacio de la Zarzuela, donde reside con doña Sofía, es solo una gran casa. Él no cuenta con una corte extensa y tradicional como la inglesa, y sus hijos Cristina, Elena y Felipe gozan de gran popularidad.
Todo lo anterior, aunado a su espíritu deportista, su apertura hacia la opinión de los ciudadanos, su simpatía, y hasta el hecho de permitir que sus hijos contraigan matrimonio con "plebeyos", son aspectos que refuerzan la imagen de Juan Carlos como "rey de todos los españoles".
Más aún, Zaragoza considera que como máximo representante del Estado español en las relaciones internacionales, el rey ha contribuido en grande a estrechar las relaciones entre España y América.
Pero, ¿qué pasará cuando él deba dejar el trono? Tanto Ibáñez-Martín como Zaragoza afirman que el príncipe Felipe posee la preparación, la experiencia y la vocación necesarias para ser sucesor de su padre y conservar el papel activo que él le otorgó a la monarquía en la vida de su país.
Y es que, como lo escribió la autora Margarita Riviere en un artículopara El País, "el estilo del rey Juan Carlos ha sido y es el del patrón de barco que navega a barlovento con comodidad, el del hombre medio que hace gala sin aspavientos de su sentido de la realidad, pero, sobre todo, el de alguien que ha conseguido que una institución anacrónica encontrara una nueva razón de ser en la democracia".
Detalles reales
Estos son algunos datos sobre el Rey Juan Carlos y la realeza española:
El primer rey Borbón fue Felipe V, nieto de Luis XIV de Francia y bisnieto de Felipe IV de España. Reinó de 1683 a 1746, y al morir subió al trono su hijo, Fernando VI.
Antes de morir, Francisco Franco tomó las manos de Juan Carlos de Borbón entre las suyas y le dijo: "Lo único que os pido, Alteza, es que preservéis la unidad de España".
Una vez que Juan Carlos subió al trono, pasó cerca de un año para que su padre, Juan, lo reconociera como rey y lo llamara "Majestad". Hay quienes creen que Juan esperaba que su hijo renunciara a la corona y se la cediera al morir Franco.
Para los españoles, el rey Juan Carlos dio su mayor muestra de valor, firmeza y vocación democrática el 23 de febrero de 1981, cuando hizo fracasar la conspiración de un grupo de oficiales de las Fuerzas Armadas que intentó tomar el congreso con el pretexto de defender a la monarquía.
Don Juan Carlos ha visitado Costa Rica en dos ocasiones.