Ganz tiene 63 años. Es un respetado actor de teatro y cine. Ha ganado muchos premios, entre ellos el del Festival de Berlín. Habla alemán, francés e inglés.
La película Der Untergang ( El hundimiento ), dirigida por Oliver Hirschbiegel y producida por Bernd Eichinger, que relata los últimos 12 días de Adolfo Hitler en el búnker en Berlín al final de la II Guerra Mundial, se estrenó en Alemania en medio de una catarata de debates y con división de opiniones entre la crítica.
No obstante, reina casi total unanimidad en reconocer el papel destacado del actor suizo, afincado en Alemania, Bruno Ganz en su interpretación de Hitler. El escritor Joachim Fest, autor del libro El hundimiento , que sirvió de base al guion, resumió en dos palabras la actuación de Ganz: “Es Hitler”.
La película llega casi 60 años después de los hechos reales cuando en Alemania parecían agotados ya todos los ejercicios espirituales de exorcizar el pasado y afrontar la propia historia.
Al final de la proyección, unos textos dan cuenta del destino de sus protagonistas, de los que vivieron en el búnker el hundimiento del nazismo, el suicidio de Hitler y el terrible asesinato de los seis hijos de Joseph Goebbels, cometido por su fanática madre Magda, que no quería que sus vástagos viviesen en un mundo sin nacionalsocialismo.
La casi totalidad de los testigos han muerto: suicidados, ejecutados tras el proceso de Nüremberg, en el cautiverio en la desaparecida Unión Soviética o en la cama.
En contexto
La película se estrenó con 400 copias en medio de una Alemania en crisis con elementos inquietantes como un incremento de la protesta social y el desencanto de amplios sectores de la población, sobre todo en el este. Se ponen en duda principios básicos del sistema democrático y casi el 50 por ciento de la población se refugia en la abstención electoral.
En este marco llega la película de Eichinger, Hirschbriegel y Ganz que ha costado 14 millones de euros y se rodó en la ciudad rusa de San Petersburgo, donde se reproducen los exteriores del Berlín del final de la guerra, y en el búnker de Hitler, reconstruido en los estudios de Munich. El hundimiento se desarrolla entre el 20 de abril y el 2 de mayo de 1945 en el edificio de la Reichskanzlei.
En dos horas y media, que se consumen como en un suspiro, la película ofrece un espléndido relato del Berlín exterior donde mueren los niños en defensa de la ciudad frente a los rusos que avanzan y donde todavía se ejecuta a los desertores horas antes del final. Bajo tierra, el microcosmos de Hitler y su entorno en el búnker.
Tinta con polémica
El estreno de la película ha hecho correr ríos de tinta en la prensa y ocupado muchas horas de debates y entrevistas en la televisión. Y como no podía ser de otra forma la crítica se divide. El prestigioso y temido jefe de las páginas de cultura del Frankfurter Allgemeine Zeitung , Frank Schirrmacher, publicó casi una sábana completa titulada El segundo descubrimiento de Adolfo Hitler .
En un subtítulo resume que, con riesgo y premio los autores “hacen visible lo que hasta hoy día nos persigue”. Schirrmacher centra su crítica y elogios en un producto que logró algo imposible hasta ahora: “Ha conseguido lo que nadie había logrado: descubrió por segunda vez a Hitler. Él, por extraño que parezca, ha hecho por primera vez controlable a Hitler. Por primera vez es posible situar a Hitler en un contexto que no nos han prescrito de forma póstuma”. Añade Schirrmacher: “Sin Bruno Ganz esto habría sido impensable, pero este es solo un aspecto de la inteligencia de la obra”.
Entre las críticas negativas sobresale la del Spiegel Online , que llega a la conclusión: “Su necesaria renuncia ante toda calidez, épica e interpretación hace de El hundimiento una película en definitiva superflua. Para la banal comprensión de que en lo humano existe la maldad no habría sido necesaria una cara producción cinematográfica de 13 millones de euros que en la pantalla grande resulta tan plana e inofensiva como una serie de dos entregas en la televisión”.
Sus creadores
El productor y guionista Bernd Eichinger tiene encima una carrera de 30 años avalada por títulos como El nombre de la rosa y trabajos con la flor y nata del cine alemán, Win Wenders, Alexander Kluge y un largo etcétera, pero también es padre de bodrios como Ballermann 6 .
El director Oliver Hirschbriegel procede de la televisión donde ha dirigido series de éxito y en el cine presenta una filmografía escasa.
Reconoce él que la película no puede dar una respuesta definitiva a las interrogantes abiertas sobre Hitler, el nazismo y su fascinación sobre el pueblo alemán: “Hay 35.000 libros sobre Hitler y ninguno da, ni de forma aproximada, una explicación. Solo puede haber explicaciones parciales. Primero tiene que haber preguntas. Los alemanes tienen una propensión, y probablemente no solo los alemanes, a guardar ese capítulo de la historia en un cajón; ahí está el error”.