FRIDA SE NOS VINO PARA Costa Rica No solo en las pantallas de los cines con Salma Hayek y en la tele para la ceremonia de los Oscar, sino también en forma comestible.
Para no dejar a nuestro país fuera de la moda Frida Kahlo, que ahora con esa mentada película ha traído a la actualidad a la legendaria pintora mexicana, casada con el aún más famoso Diego Rivera, aquí se ha abierto un restaurante que lleva su nombre.
Y no solo es cuestión de nombre, ni de moda, porque sus propietarios se han empeñado en mostrar un poco más del arte culinario de México, como también de la forma en que decoran allá las casas.
La intención fue inicialmente esto; lo de Frida vino después.
Según nos comenta Jorge Figueroa, uno de sus propietarios, se quería dar a los costarricenses una opción para que cuando su apetito apretara pudieran saborear, de México, algo más de aquello que conocemos como antojitos.
Así, se pusieron a investigar en libros y en la enorme tradición gastronómica de aquella nación y crearon un menú que también tiene algunos toques de experimentación.
De manera que el asunto se vuelve muy amplio, porque se puede conseguir desde unos frijoles refritos, algo bastante común, hasta unos frijoles con tequila, que se vuelve más exótico.
Entre cruces y colores
Cuando usted llega a Frida, ubicado en Plaza Itskatzú -un centro comercial que se ha convertido en un punto ideal para la comedera porque recoge ocho restaurantes- se lleva la impresión de que en ese sitio todo ha sido planeado y estudiado con sumo cuidado.
Parece que sus "ideólogos" no dejaron ningún detalle al azar. La selección de los colores con que se pintó cada una de las paredes da un ambiente especial y muy cálido al lugar. La decoración fue cuidadosamente seleccionada para hacer sentir a la gente como que estaba comiendo en una acogedora casona. Así, cruces de distintas formas y tamaños, y vírgenes -algo que según nos comentaron es muy propio de aquella cultura- llenan uno de los rincones como un punto llamativo, y también se han cuidado de poner uno que otro cuadro de Frida, para que no falte algo que ubique a la gente en el mundo de aquella, quien además siempre se pintó a sí misma.
Cuchara azteca
Con todo esto quisieron mostrar un mexicano de altura, que se completa con un menú de bastantes propuestas poco conocidas (hasta hace poco) para el paladar tico.
Porque, dejándonos de habladas, el que va a un restaurante le gusta encontrarse todo limpio, hermoso y bien acomodado, pero ahí se va a comer y lo otro es tan solo un complemento. A eso vamos entonces...
En Frida tienen un menú muy completo, que busca satisfacer todos los apetitos y gustos, y aunque se especializa en platillos de la cuchara azteca, también han introducido algunos de origen español, que al fin y al cabo ya estaban mezclados cuando se llevaron y trajeron durante la Conquista.
En cuanto a carnes se puede seleccionar, ya sea res, cerdo, pollo, pescado y también mariscos. Y aunque la intención fue ir más allá de lo que se conoce como "antojitos mexicanos" , no solo hay platos fuertes y grandes, porque el asunto empieza con entradas y, poco a poco, se va adentrando en lo más grande y formal.
Para darle algunas ideas, en sopas están bien mexicanas las ofertas, como por ejemplo la crema de aguacates, la infaltable sopa de tortilla con aguacate y queso incluido, y también la de mariscos que se acompaña con pico de gallo y que mercadean como afrodisiaca.
Si nos pasamos a las ensaladas encontramos dos propuestas poco comunes. Una de ellas, la que llaman Alfresco, que combina ingredientes como mango, aguacate, cebolla morada y chile. La otra, la mexicana, tiene espinaca con queso tierno, almendras y semilas de sésamo entre otras cosas.
Al llegar a la entradas, llaman la atención los aguacates rellenos Pancho Villa, con escalopes salteados con ajo y crema de limón; y un plato muy mexicano pero poco saboreado por acá, que es el mole verde hecho a base de chocolate y chile picante.
Dentro de los mariscos hay camarones hechos de distintas formas como los veracruzanos, otros al estilo Kahlo y también los hay Rivera y mariachis.
El tequila, esa bebida tan traicionera, la encuentra usted, donde Frida, aderezando muchas de la recetas. En casi todas las carnes se usa y también en el pescado.
Si quiere algo puramente azteca puede pedir lo que llaman Ropa Vieja, hecha con carne mechada en salsa de tomate y chile jalapeño; la Cochinita Pibil, que es posta de cerdo marinada en salsa de cebolla roja con chile habanero y jugo de naranja; la Tinga poblana que combina trozos de lomito de res, cerdo y chorizo y también chile chipotle, y el mole poblano, entre otros más que no nos queda espacio para contarles.
Ah, y hay platos para niños por si quiere ir en familia.
Además, nos aclararon que el asunto del chile lo tratan con medida y al gusto del cliente, para que no haya sorpresas, al menos de las desagradables.