Desde mediados de la segunda semana de abril reaparecieron en el mercado las láminas de fibrocemento Eternit, importadas de México, pues los análisis ordenados por la Comisión Nacional del Consumidor (CNC) no encontraron partes de asbesto en volúmenes peligrosos para la salud humana.
De esa manera, se reabre la lucha comercial en la plaza con las otras láminas de fibrocemento, de la marca Fibrolit, elaboradas aquí por la empresa Ricalit, las cuales, según su fabricante, no contienen nada de asbesto.
La noticia sobre los resultados hechos por la CNC la comunicó Guiselle Monge, jefa de la Unidad Técnica de Apoyo a la CNC.
La comercialización de las láminas Eternit, traídas a Costa Rica por la empresa Importadora de Materiales de Construcción (IMMACO), fue suspendida por la CNC el viernes 22 de marzo.
En esa ocasión, la CNC acogió una queja de la firma Ricalit, en la cual denunciaba el posible perjuicio para la salud pública a raíz del uso del asbesto. Además, Ricalit planteó denuncias contra IMMACO y algunos distribuidores de Eternit por no informar adecuadamente a los consumidores sobre las características del producto.
Sigue proceso
Monge explicó que al liberar la prohibición de vender Eternit no se termina el proceso pues queda pendiente resolver otros aspectos contenidos en el expediente, como esa supuesta falta de información al público.
Pero el caso del presunto daño a la salud quedó superado ya que los análisis de la Oficina Nacional de Norma y Unidades de Medida (ONUM) determinaron que las láminas Eternit poseen volúmenes de asbesto menores a los límites permitidos por la legislación internacional.
Precisamente para evitar futuros problemas y normalizar la venta en Costa Rica de ese tipo de material, los ministerios de Salud y de Ambiente y Energía establecieron las reglas sobre el manejo de asbesto en el decreto ejecutivo No. 25056-S-, publicado el diario oficial La Gaceta del 16 de abril.
Carlos Incera, gerente general de IMMACO, dijo que solo por la suspensión de ventas desde el 22 de marzo hasta mediados de abril se habían perdido unos ¢15 millones. Además, está trabajando con los abogados para cuantificar la pérdida en imagen.
Lo anterior porque, adelantó, iniciará gestiones en todos los niveles para reparar el daño comercial recibido a raíz de este caso.