El rostro feliz de los colombianos del Atlético Nacional contrastó anoche con la imagen de desazón de los saprissistas, en una batalla en la que fueron netamente sorprendidos por un rival maduro, veloz y contundente.
Mientras René Higuita y compañeros alzaban la Copa Interamericana, al término de la contienda, los morados manifestaron una satisfacción a medias y debieron nuevamente resignarse ante el poder de los visitantes.

"Salgo satisfecho, creo que los muchachos se entregaron dentro del campo; por allí tendremos que corregir algunas cositas, pero preocupante sería que nuestros jugadores renunciaran a jugar futbol", manifestó, con tranquilidad, el técnico saprissista, Jorge Mario Olguín.
Agregó que el Nacional posee valores veloces que los hizo lucir mal en la primera parte. Sin embargo, dijo que "para el complemento restamos su velocidad, hicimos presión, pero nos faltó tiempo para el gol".
En opinión del mediocampista Mauricio Wright, Nacional los sorprendió en los primeros 45 minutos por su juego explosivo y aún así Saprissa nunca renunció al espectáculo. "Todos nos entregamos, salgo con la cabeza en alto y la camisa empapada por la lucha".
El arquero Erick Lonnis debió sacar tres veces el balón del marco, pero comentó que no salió triste con la actuación del equipo. "Nuestra intención era ganar y darle una satisfacción a todo nuestro país, dimos lo mejor. Sin embargo el Nacional puso los goles y con méritos alzaron la Copa".
Para el anotador del primer gol nacional en golpe de cabeza, el argentino Andrés Mahía, quien cambió su camiseta con Higuita, Saprissa mereció mejor suerte en la contienda.
"Salgo triste; sé lo importante que era este título para el futbol de Costa Rica y hoy (anoche) no pensé como argentino, me sumé a la familia tica, fue por ello que cuando anoté me sentí uno más, lástima que nuestro deseo no llego a completarse".
"Nacional debio golear"
"Mi equipo hizo un partido impecable, ganó con justicia, pero mereció ganar por más diferencia; para mí debió golear 5 a 2 o 6 a 2", fue la primera reflexión del joven técnico del Nacional de Medellín, Norberto Peluffo, quien obtuvo ayer su primer cetro internacional desde que inició su carrera en el banquillo en 1991, en las ligas menores de Bucaramanga.
"Saprissa creció pero no creó oportunidades como nosotros ni clarificó su juego. Nos sorprendió en dos jugadas de bola quieta, que cobran muy bien, al estilo brasileño, y sin merecerlo nos puso el marcador apretado", apuntó este admirador empedernido de su mentor, el argentino Osvaldo Zubeldía, considerado uno de los reformadores del balompié colombiano.
Peluffo ya antes estuvo en Costa Rica, en 1980, como jugador del seleccionado olímpico de su país, y dijo -a manera de comparación- que los futbolistas ticos sobresalen ahora por su estatura y potencia en el remate aéreo.
Acosado por la prensa y sus seguidores, que le solicitaban autógrafos, René Higuita se mostró alegre y abierto, tras conseguir su tercer título continental, que se suma a la Copa Libertadores que ganó con Nacional en 1989 y la Interamericana en 1990.
Su expresión de repudio por la actitud asumida por la barra costarricense, que abucheó al Saprissa en el segundo período, lo añadió luego con una frase de complacencia: "ganamos ante un rival que nunca se entregó a su suerte".
"Siempre que se gana un título es importante, sobre todo si es a nivel internacional. Nuestra actitud es siempre trabajar con esfuerzo para estar en los grandes momentos del futbol: los triunfos".
Higuita resaltó el esfuerzo del adversario y su capacidad para encontrar el gol en jugadas de pelota muerta. "Esa fue una virtud del Saprissa, un buen equipo, pero Nacional supo definir con mayor claridad su juego y la victoria fue justa, para llevarnos esta Copa a Colombia", concluyó.