Santo Domingo - Los países iberoamericanos han sido calificados como bananeros con la connotación de países con inestabilidad política, ilegalidad en el manejo de la administración del Estado, economías estancadas, presupuestos en déficit y un largo etcétera.
La década de los 80 fue llamada por la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal) como la década perdida. Con el default de México en 1982 llegó el "Plan Brady" acompañado de lo que se llamó el Consenso de Washington y su unidad operativa del Fondo Monetario Internacional (FMI) para establecer las bases de las reformas de política económica que los países deudores debían de poner en práctica. Disciplina fiscal, recortes del gasto público, reforma tributaria, liberalización de comercio, privatización, desregulación y otro largo etcétera.
Las mismas imágenes. Por supuesto, la reacción popular y el discurso de atentado a la soberanía por la intervención del imperio se hicieron sentir en la geografía iberoamericana. En la actualidad parece ser que las imágenes de las protestas de la población y las medidas económicas exigidas que llegan de Grecia no son diferentes a la de las repúblicas bananeras de Iberoamérica.
Las exigencias de la Unión Europea (EU) y del FMI para proporcionarle a Grecia 12.000 millones de euros, cubrir su deuda al mes de de agosto, evitar una posible quiebra y con la promesa de un nuevo préstamo para estimular el crecimiento, han sido aprobadas por el Parlamento en medio de las protestas ciudadanas.
Son las mismas del otrora Consenso para Iberoamérica. Y también son una gran parte de las mismas que aprobara la Unión Europea en su Cumbre de Lisboa en el 2000.
Por supuesto, las diferencias “culturales, políticas o ideológicas” afloran en la medida en que se conoce el funcionamiento del Estado que se supone desarrollado.
El Estado despilfarrador. En Grecia el Estado de bienestar implica que el Estado es responsable de jubilación, educación, sanidad pública y otros derechos más considerados como de los ciudadanos a diferencia de los países bananeros que los llaman "populismo" y/o "clientelismo" y que implica diferentes formas y maneras de repartir la producción nacional. No son derechos, son favores políticos que se devuelven en las urnas.
Dicen las malas lenguas periodísticas que en Grecia el 20% de la fuerza laboral está a sueldo del Estado de una u otra manera.
También dicen que el Estado griego posee unos activos valorados en 300.000 millones de euros (en concepto de suelo, edificios, empresas públicas y otros etcéteras más) de los cuales ha accedido a privatizar 50.000 millones. Se calcula que su deuda es de 330.000 millones. También dicen que el Gobierno anda en búsqueda de piscinas sobrevolando el espacio aéreo y utilizando Google Earth.
En un barrio de Atenas solo 300 residentes admiten la piscina. La cuenta va por 20.000. Asunto de impuestos.
Al parecer la UE y el FMI temen el engaño. Los griegos se han hecho expertos en esconder sus cuentas. Esto se conoce por estos contornos con el nombre de “maquillar” las cifras.
¡Los padres de la aritmética, las matemáticas y los inventores de la ética y el estoicismo!