Es imposible evitar que el corazón se comprima cuando una madre se acerca para contar la historia de cómo perdió a su hijo.
Se trata de un relato de dolor, pero afrontar la muerte es parte de la vida y así lo entendió la periodista chilena Susana Roccatagliata, quien hace un año y medio puso en un libro su vivencia, junto a los relatos de otros padres que comparten esa historia.
Su obra se titula Un hijo no puede morir, la experiencia de seguir viviendo , y está cargada con los sentimientos que la han hecho seguir adelante durante estos 15 años, sin Francisco, el hijo que perdió cuando apenas cumplía los cinco años.
"Cuando la editorial Grijalbo me pidió que escribiera el libro rechacé tres veces la idea, luego pensé que si no escribía este libro siempre me iba a preguntar ë¿por qué no lo intentaste?í", cuenta la autora de 46 años.
La periodista visita esta semana el país por invitación de la librería Universal donde se vende su obra y ofreció ayer una conferencia en el hotel Corobicí sobre el tema.
Ese libro es una pequeña muestra de su trabajo a favor de otros padres que se encuentran en esa situación. La chilena creó hace nueve años, con un grupo de madres, la Fundación Renacer, que da apoyo a las familias que han perdido a un hijo.
"No existe ninguna receta para superar este dolor, en ese momento nadie en la familia sabe cómo salir adelante, lo único que ayuda es enfrentar el sufrimiento", dice la periodista, serena y consciente de que sus palabras tocarán a muchos padres en duelo.
Sus otros tres hijos y su esposo, Patricio Reich, son el eje de su vida, pero el único que viaja con ella todo el tiempo es Francisco. "Desde el día en que mi hijo murió estoy tratando de sobrevivir y quiero hacer de este dolor una experiencia positiva", señala al tiempo que explica la importancia de buscar grupos de apoyo en esos casos.
Usted puede buscar en Internet ese soporte pues la Fundación Renacer tiene una página con información y servicio de preguntas. Su dirección eshttp://www.padresok.com
La ayuda es necesaria porque, como dice Susana, "el dolor compartido es un dolor diluido".