El cuarto centenario de la quema en la hoguera del pensador y fraile dominico Giordano Bruno, acusado de hereje y apóstata por la Inquisición, reunió este jueves en Roma a numerosas personas que reivindicaron la figura del librepensador.
Miembros del Partido Radical depositaron en la Piazza di Fiori coronas de flores ante la estatua del filósofo, situada en el mismo lugar donde fue ejecutado, por donde desfilaron hoy numerosos ciudadanos que acudieron a rendirle homenaje.
"Nos consideramos herederos de Bruno y luchamos permanentemente por la libertad de expresión y de acción", señaló la líder de la citada formación política, Rita Barberini.
Barberini acusó al Vaticano de continuar interfiriendo en la vida política italiana y calificó de "inoportunas" unas recientes declaraciones del papa Juan Pablo II exigiendo una reforma de la actual legislación sobre el divorcio y el aborto.
Numerosos periódicos publicaron ayer sábado notas necrológicas, encargadas por diferentes colectivos, que rinden homenaje a Bruno y recuerdan a otras víctimas de la intolerancia religiosa, como Juana de Arco, Galileo Galilei, Juliano el Apóstata, los cátaros y los miles de condenados por brujería y herejías diversas.
El Vaticano expresó el "profundo pesar" de la Iglesia por la "muerte atroz" de Bruno en la hoguera, pero evitó hacer un "mea culpa" y señaló, mediante un comunicado, que futuros estudios sobre el dominico deberán revelar "cuánto le separaba de la fe".
La quema de Bruno en la hoguera fue "un triste episodio de la historia cristiana moderna", señaló el Secretario de Estado del Vaticano, Angelo Sodano.
Bruno fue quemado vivo en la romana Piazza di Fiori el 17 de febrero de 1600.