Pocos saben que su verdadero nombre es Flora Sobrado Rothe. Para la gente que la ve por televisión, o para quienes simplemente la reconocen en la calle, ella es Tía Florita.Y es entendible que así sea pues su rostro está ligado a la pantalla chica desde 1974, cuando por primera vez preparó una receta frente a las cámaras de televisión.Fue la no menos popular Inés Sánchez de Revuelta quien la llamó para que le ayudara temporalmente en su espacio Teleclub, que entonces se transmitía por Canal 6.“ Yo no tenía ninguna experiencia en televisión, pero al tercer día Inés me dejó sola y tuve que despedir yo misma el programa”, recuerda Tía Florita.Tres meses después, con la inauguración de Canal 11, vino la oportunidad de tener un programa propio y fue así como nació Cocinando con Tía Florita.El nombre surgió luego de varias propuestas y al final se impuso el criterio de utilizar el apelativo de “tía” con que se le conocía en la familia.Lo demás... es historia.Hoy día, Cocinando con Tía Florita es una empresa familiar en donde también laboran sus dos hijos, Roberto y Carlos, y la esposa de este último, Viviana Muñoz.Además cuentan con un personal conformado por dos secretarias, una asistente, y dos choferes.El espacio se graba en su propia casa de habitación en donde Tía Florita construyó tres set televisivos especialmente acondicionados para el programa.Las sesiones de trabajo abarcan los episodios de toda la semana, el día martes, de 9 de la mañana a 6 de la tarde.Pero bueno, contado así suena como muy fácil brincarse tres décadas de arduo trabajo y experiencias acumuladas.Por eso, para descubrir el secreto detrás del éxito de Cocinando con Tía Florita, es necesario conocer un poco de la personalidad de la mujer que convirtió la cocina, en un trono digno de una reina.“ Arlene Lutz y yo le dimos estatus a la cocina”, dice ella en referencia a una época cuando quienes laboraban en estos menesteres eran vistos por debajo del hombro.Arlene Lutz, amiga de Tía Florita también tuvo un espacio similar llamado La hora de Arlene.Para Tía Florita ese mito de que la cocina era el peor oficio se derrumbó y ahora es una profesión respetada y hasta apetecida por muchos hombres. De armas tomar Desde el instante en que Tía Florita accedió a tener un programa en al televisión, ella se propuso hacer las cosas bien.Atrás había quedado la niña rebelde criada en una finca guanacasteca, y la adolescente despreocupada a quien tenían a mecate corto en el colegio de Sión.Su matrimonio a los 19 años de edad, y su entrada a la maternidad un año después, gestaron un cambio radical en su comportamiento. Desde entonces, afloró en ella el firme carácter heredado de su madre Luz Rothe, de ascendencia alemana y la vocación trabajadora de su padre Federico Sobrado, hijo de españoles.