Por Alberto Masegosa
Bagdad, 15 mar (EFE).- El régimen de Irak invitó hoy a los jefes de los inspectores de armas de la ONU, Hans Blix y Mohamed El Baradei, a que visiten Bagdad "lo antes posible", en un desesperado intento de que la organización siga involucrada en la solución de la crisis iraquí.
Según un comunicado del Ministerio iraquí de Asuntos Exteriores, la visita de Blix y El Baradei serviría para "acelerar la cooperación" y "resolver todos los asuntos pendientes" entre Naciones Unidas e Irak.
La invitación fue cursada por el general Amer Al Saadi, encargado de la cooperación con los expertos en desarme, y que hace una semana ya aludió a ella sin que desde entonces se haya formalizado, según dijeron portavoces de la ONU.
El envío por fin de la misiva parece bien medido, ya que se ha producido la víspera de la cumbre que el presidente de Estados Unidos, George W. Bush, y los jefes del Gobierno del Reino Unido, Tony Blair, y España; José María Aznar, celebrarán en el archipiélago portugués de Azores, donde esos tres países podrían optar por resolver la crisis iraquí al margen de la ONU.
Aunque esta noche se desconocía en Bagdad la respuesta de Blix y El Baradei, de aceptar la invitación se abriría un nuevo margen de espera que podría obligar a Washington, Londres y Madrid a retrasar su aval a una campaña militar unilateral liderada por EEUU.
La invitación se enmarca en los continuos esfuerzos de Irak por mostrar que coopera al máximo con los inspectores de armas de la ONU, que hoy tuvieron su mejor ejemplo sobre el terreno con la destrucción de otros tres misiles Al Samud II.
Con el nuevo desmantelamiento, el régimen de Bagdad ha desguazado 65 de los 120 cohetes identificados para su destrucción -lo que le priva de más de la mitad de sus principales armas para frenar una invasión terrestre-, en una apuesta que parece arriesgada habida cuenta de la posibilidad de un ataque sin el paraguas de la ONU.
En esa línea de incrementar ahora al máximo la colaboración con Naciones Unidas, Irak prometió hoy que la próxima semana remitirá un informe sobre la destrucción de más armas prohibidas, en este caso sobre la desactivación en los años noventa de toneladas de Antrax.
El nuevo informe se suma al que ayer, viernes, hizo llegar asimismo a Naciones Unidas sobre el desmantelamiento de bombas cargadas con gas nervioso, otra destrucción que Irak afirma realizó la década pasada pero que tampoco ha sido supervisada internacionalmente.
Irak también ha prometido entregar a la ONU una nueva lista con los nombres de 183 científicos y técnicos que participaron en la elaboración de los programas de armamento químico, y que se suma a otra similar con la referencia de 132 expertos.
En lo que parece que se enmarca en la misma operación de imagen, el presidente iraquí, Sadam Husein, ha asegurado por su parte que Irak tratará "de acuerdo con la Sharia o ley islámica" a los soldados norteamericanos y británicos que caigan prisioneros en la guerra.
El líder iraquí hizo el anuncio en una reunión con altos mandos del Ejercito, a los que recordó que "Dios nos obliga a respetar a los prisioneros de guerra y preservar su dignidad".
"Cada hombre actúa de acuerdo con sus principios y moral. Ellos (estadounidenses) no respetan las más elementales leyes humanitarias en su trato a los prisioneros", afirmó Sadam.
Sadam hizo ese comentario después de que algunos medios asegurasen que EEUU piensa internar a los prisioneros iraquíes en la base de Guantánamo, en Cuba, donde mantiene una prisión para supuestos miembros de la red terrorista Al Qaida y antiguos milicianos del régimen talibán afgano.
La batalla diplomática que libra el régimen de Bagdad tenía su otra cara de la moneda con la retirada de su embajador en Bucarest, después de denunciar que el funcionario fue presionado por los servicios secretos rumanos "para que traicione a su país".
Según un portavoz del Ministerio iraquí de Asuntos Exteriores, el incidente se enmarca en las "permanentes" presiones que EEUU ejerce sobre diferentes países para que "deserten" los representantes diplomáticos de Bagdad acreditados en su territorio. EFE
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