A las puertas del nuevo milenio, el sétimo arte parece constituirse en una especie de conciencia colectiva y, en forma espontánea, diferentes productores llevan a la pantalla un tema ya viejo, pero nunca agotado: la Segunda Guerra Mundial.
Tres de las cinco nominadas a la mejor película en los premios óscar: Rescatando al soldado Ryan, La vida es bella y La delgada línea roja, están bombardeando el mundo desde las pantallas de los cines con crudas escenas que pretenden, principalmente, hacernos reflexionar sobre nuestros errores.
"La humanidad está cerca de pasar a un nuevo siglo y a un nuevo milenio, por lo tanto necesita, en esta época, un ajuste de cuentas. Por eso da una mirada a este acontecimiento histórico. Es como si el mundo entero quisiera hacer memoria y no olvidar lo que allí sucedió", afirma Víctor Flury, crítico cinematográfico.
La memoria en una línea roja
El éxito no se le ha negado a filmes reflexivos y expiatorios. La delgada línea roja resultó ganadora, el domingo, del Oso de Oro, el galardón que otorga el Festival de Berlín, uno de los más importantes de Europa.
Cerca de 25 películas de 13 países compitieron en este prestigioso festival, pero la ganadora fue la historia de una compañía de tiradores que viven la fiera batalla de Guadalcanal.
Su historia está basada en la novela de James Jones y no solo es un cuento de hombres luchando en una batalla, sino que explora las relaciones que surgen entre los hombres bajo el estrés y la maldad. En un mundo en donde no se lucha por razones patrióticas, sino por sobrevivir.
La producción reúne a un extraordinario elenco de actores, entre ellos Sean Penn, Nick Nolte, Woddy Harrelson, Ben Chaplin, George Clooney y John Travolta.
La dirección estuvo a cargo de uno de los "niños terribles" del cine estadounidense, Terrence Malick, quien regresa luego de dos décadas de ausencia y es el creador de películas como Badlands y Days of Heaven.
La imagen contra la guerra
La actriz española ángela Molina, que presidió el jurado internacionl, dijo que la votación fue unánime en favor de la cinta de Malick, que contrasta las escenas de guerra con paisajes de gran belleza y tiene un enorme contenido antibélico. "Para nosotros eso fue importante, el testamento'', dijo Molina.
La industria cinematográfica de Hollywood utiliza el Festival de Berlín como la antesala europea de los óscar y para promocionar en Europa películas ya estrenadas en los Estados Unidos.
"El galardón Oso de Oro se les da a las películas que probablemente no llamen mucho la atención en los óscar, es por eso que considero valiosa la elección", afirmó Erick Fallas, crítico nacional.
Esa opinión la comparte su colega Wílliam Venegas: "Creo que ganar el Oso tiene más mérito que ganar el óscar, porque es menos comercial", argumentó.